El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos por terrorismo contra Mohammad Baqer Saad Dawood Al-Saadi, un presunto alto mando de una milicia iraquí acusado de planear atentados contra objetivos judíos y estadounidenses en Europa y Estados Unidos. La acusación fue divulgada por fiscales federales de Manhattan tras su detención a principios de mes.
Al-Saadi, de 32 años, tiene doble nacionalidad iraní e iraquí y está señalado como presunto integrante de Kataeb Hezbolá, organización respaldada por Irán, y del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. La causa penal incluye ocho cargos y lo vincula con una campaña terrorista atribuida al grupo Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya.
La acusación federal sostiene que Al-Saadi participó en cerca de 20 atentados y tentativas de atentado contra objetivos judíos, estadounidenses y financieros en Europa y Estados Unidos.
Atentados atribuidos a la red vinculada con Al-Saadi
Las autoridades estadounidenses atribuyen a Al-Saadi participación en cerca de 20 ataques o intentos de ataque cometidos en nombre de Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya. Entre los hechos mencionados figura el incendio provocado de una sinagoga en Macedonia del Norte y el apuñalamiento de dos hombres judíos ocurrido el mes pasado en Golders Green, Londres.
La acusación también lo vincula con el atentado con bomba contra un edificio del Bank of New York Mellon en Ámsterdam, registrado a mediados de marzo, y con un ataque con explosivos frustrado contra una oficina del Bank of America en París el 28 de marzo.
Pruebas recuperadas y vínculos con milicias respaldadas por Irán
Los fiscales sostienen que las pruebas recuperadas del teléfono de Al-Saadi incluyen comunicaciones con miembros de Kataeb Hezbolá, videos de atentados en Europa e imágenes de reuniones con altos cargos de milicias respaldadas por Irán.
Entre esas imágenes aparecen encuentros con figuras vinculadas al aparato militar iraní, incluido Qassem Soleimani, fallecido comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. La acusación describe una coordinación estrecha con altos mandos de Kataeb Hezbolá y del CGRI.
Una campaña de guerra psicológica en Europa
La investigación judicial presenta los atentados y los videos propagandísticos como parte de una campaña de “guerra psicológica” dirigida a amplificar el impacto de las acciones terroristas. Esa estrategia habría combinado ataques físicos contra objetivos específicos con material audiovisual destinado a difundir intimidación y propaganda.
El expediente ubica la presunta actividad de Al-Saadi dentro de una red conectada con milicias iraquíes respaldadas por Irán y con estructuras asociadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. La acusación refuerza el foco de las autoridades estadounidenses sobre operaciones transnacionales que apuntan a comunidades judías, intereses estadounidenses e instituciones financieras en ciudades europeas.
Riesgo de cadena perpetua si es declarado culpable
Si Al-Saadi es declarado culpable de los cargos más graves, podría enfrentar cadena perpetua. El caso queda ahora bajo jurisdicción federal en Manhattan, donde los fiscales deberán sostener ante el tribunal la conexión entre el acusado, las milicias señaladas y los ataques atribuidos a Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya.
La acusación se suma a las investigaciones internacionales sobre redes vinculadas a Irán y a milicias iraquíes que operan más allá de Medio Oriente. El expediente coloca en el centro la presunta coordinación entre actores armados respaldados por Teherán, propaganda terrorista y ataques contra objetivos judíos y estadounidenses en suelo europeo.