Boeing anunció el 1 de junio de 2026 que realizó pruebas de sección transversal de radar en el MQ-28 Ghost Bat, su avión de combate colaborativo no tripulado. La compañía sostuvo que los ensayos permitieron validar el rendimiento de baja observabilidad de la aeronave y aportar datos sobre su capacidad de supervivencia frente a sistemas de detección.
Boeing validó la firma radar del MQ-28 Ghost Bat mediante pruebas RCS destinadas a medir su detectabilidad y respaldar futuras decisiones de adquisición, certificación, tácticas y contramedidas.
Las pruebas RCS se efectuaron sobre un MQ-28 con el objetivo de ofrecer a los clientes datos objetivos y repetibles sobre los riesgos de detección. En una aeronave furtiva, la sección transversal de radar es un parámetro central de ingeniería porque mide cuánta energía de radar devuelve el objetivo hacia el receptor: cuanto menor es esa firma, más difícil resulta localizar la plataforma.
Qué implica la validación RCS del MQ-28 Ghost Bat

La RCS se define como un área objetivo imaginaria que reflejaría hacia el radar la misma potencia que el blanco real. En este caso, las mediciones buscaron comprobar si el diseño del Ghost Bat ofrece el nivel de baja observabilidad previsto para una plataforma concebida para operar en entornos aéreos disputados.
Además de validar modelos y diseños, Boeing indicó que estos ensayos servirán para apoyar procesos de adquisición y certificación, así como para orientar la elección de tácticas y contramedidas. La empresa presentó el hito como una señal adicional de la madurez de la plataforma y de su capacidad para ofrecer efectos avanzados con un coste menor que el de sistemas tripulados comparables.
Brad Thompson, director de Phantom Works Australia, afirmó que la combinación de una plataforma capaz, características furtivas, autonomía avanzada e inteligencia artificial ofrece a las fuerzas aéreas una capacidad inédita para ampliar la eficacia de sus misiones y su flexibilidad operativa.
Un CCA desarrollado para operar con aeronaves tripuladas

El MQ-28 Ghost Bat fue diseñado por Boeing Defence Australia para la Real Fuerza Aérea Australiana como un sistema polivalente capaz de operar junto con aviones tripulados. El programa comenzó en 2013 bajo la denominación Boeing Airpower Teaming System, fue presentado en el Australian Airshow de 2019 y realizó su primer vuelo el 27 de febrero de 2021 en el Woomera Range Complex, en Australia Meridional.
La aeronave cuenta con una sección frontal de 1,5 metros cúbicos para cargas útiles intercambiables, lo que permite configurarla para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, vigilancia aérea por radar, guerra electrónica, inteligencia electrónica y posibles efectos de ataque. Su diseño modular busca adaptar el sistema a distintos perfiles de misión sin alterar la arquitectura básica de la plataforma.
Boeing ha descrito al Ghost Bat como un “Loyal Wingman” de nueva generación. En su desarrollo participaron decenas de empresas australianas y, hasta febrero de 2024, el programa había recibido unos 600 millones de dólares en financiación. La aeronave utiliza inteligencia artificial para trabajar en equipo con aviones militares existentes, complementar misiones aéreas y ampliar el alcance de las operaciones.
Con un tamaño similar al de un caza ligero, tomas de aire laterales, alas en forma de cometa y colas en V inclinadas, el MQ-28 puede volar casi 3.200 kilómetros y operar de forma autónoma bajo supervisión humana. Boeing ha mostrado al Ghost Bat junto a plataformas como el E-7A Wedgetail AEW&C y el F-15EX, lo que refleja su orientación hacia operaciones en red.
Concepto operativo y misiones previstas

En una misión típica, un operador de lanzamiento y recuperación supervisaría el despegue del MQ-28. Después, el control de la aeronave podría transferirse a una plataforma tripulada como un E-7A, un F-35A o un F/A-18F, cuya tripulación asignaría tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento u otras funciones dentro del paquete aéreo.
El concepto MUM-T, o integración entre medios tripulados y no tripulados, no exige necesariamente una formación cerrada. La coordinación puede realizarse con aeronaves separadas por decenas de kilómetros, según las necesidades de la misión, el entorno de amenazas y el reparto de funciones entre sensores, nodos de mando y plataformas de efecto.
El diseño del MQ-28 muestra una orientación clara hacia la baja observabilidad. Boeing ha presentado configuraciones de morro diferentes, incluida una con sensor IRST para búsqueda y seguimiento por infrarrojos. Otras configuraciones podrían orientarse a misiones ISR o EW/ELINT, relacionadas con detección, localización, perturbación o saturación de radares adversarios.
El Ghost Bat también podría servir como escolta de activos de alto valor, como el E-7A AEW&C o aviones cisterna KC-30. Esa función reforzaría la supervivencia de plataformas tripuladas al desplazar parte del riesgo hacia aeronaves no tripuladas, aunque no se ha precisado si el MQ-28 está concebido como un sistema prescindible en escenarios de alta amenaza.
Vuelos en Estados Unidos y prueba armada con AIM-120

El anuncio sobre las pruebas de RCS llegó poco después de que Boeing informara que el MQ-28 completó sus tres primeros vuelos en Estados Unidos, sobre el campo de tiro marítimo de Point Mugu, en California. Antes de esa campaña, el Ghost Bat solo había volado en Australia, donde fue desarrollado y construido por Boeing Australia.
La empresa no detalló cuándo se realizaron los vuelos de Point Mugu ni las pruebas de sección radar. Sin embargo, la presencia de al menos un MQ-28 en la Base Naval del condado de Ventura ya había quedado expuesta en material audiovisual difundido tras una visita oficial a las instalaciones en diciembre de 2025. Imágenes posteriores sugieren que podrían encontrarse dos aeronaves en la zona.
El programa acumuló otros hitos relevantes en 2025. En junio de ese año, un E-7 Wedgetail controló dos MQ-28 durante una misión contra un objetivo aéreo simulado. Esa prueba reforzó el papel del Ghost Bat como plataforma colaborativa capaz de operar bajo control de una aeronave tripulada y aportar sensores o efectos desde posiciones adelantadas.
En diciembre de 2025, Boeing dio a conocer la primera prueba de fuego real del MQ-28 con un misil aire-aire de medio alcance avanzado AIM-120 AMRAAM. En esa demostración, la aeronave colaboró con un E-7 Wedgetail y un F/A-18F Super Hornet de la Real Fuerza Aérea Australiana.
La RAAF describió aquella prueba como una demostración de un avión de combate colaborativo que empleó un arma aire-aire contra un blanco aéreo en un escenario operacionalmente relevante. El Ghost Bat pudo actuar como plataforma externa de lanzamiento, aprovechando datos de sensores, detección, control y guía proporcionados por medios tripulados.
La validación de la firma radar, los vuelos en Estados Unidos, la integración con el E-7A y el empleo de un AIM-120 muestran la evolución del MQ-28 desde un demostrador de acompañamiento hacia una plataforma de combate colaborativo con funciones de sensores, guerra electrónica, escolta y empleo de armas. Para Boeing y la RAAF, el Ghost Bat se posiciona como una herramienta para ampliar la masa aérea, reducir riesgos para tripulaciones y adaptar capacidades mediante una arquitectura modular y autónoma.