Estados Unidos transferirá a la Guardia Costera de Filipinas un patrullero de resistencia media clase Reliance, de 210 pies, como parte del refuerzo de la cooperación marítima entre ambos países. La decisión fue confirmada el 30 de mayo de 2026 por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, durante una reunión con su homólogo filipino, Gilberto Teodoro Jr., en el Diálogo de Shangri-La, celebrado en Singapur.
El patrullero Reliance dará a Filipinas más capacidad de presencia marítima en áreas extensas de su zona económica exclusiva, con autonomía para sostener patrullas prolongadas, inspecciones y misiones de guardia costera sin depender de buques navales mayores.
El buque permitirá a Manila aumentar sus días de patrulla en alta mar y sostener operaciones en sectores alejados de su zona económica exclusiva, estimada en 2,2 millones de kilómetros cuadrados. Su utilidad principal no estará en el poder de fuego, sino en la permanencia: podrá operar durante semanas en misiones de vigilancia, búsqueda y rescate, control pesquero, inspecciones y aplicación de la ley marítima.
La transferencia refuerza la cooperación marítima entre Washington y Manila
La entrega del patrullero llega en el año del 75.º aniversario del Tratado de Defensa Mutua de 1951 y coincide con la renovación por quince años del acuerdo CISMOA, que regula la interoperabilidad y la seguridad de las comunicaciones entre ambos países. También se produce poco después de Balikatan 2026, descrito como el mayor ejercicio bilateral realizado por Washington y Manila.
Para Filipinas, el nuevo patrullero cubrirá una necesidad concreta: disponer de más cascos capaces de permanecer desplegados sin recurrir a buques navales de mayor porte. La Guardia Costera filipina debe operar en un archipiélago de más de 7.600 islas y vigilar accesos marítimos que van del estrecho de Luzón al mar de Sulú, y del mar de Filipinas al mar de Filipinas Occidental.
El valor operativo del Reliance será especialmente visible en áreas como el banco de Scarborough y otros sectores donde las patrullas, identificaciones de buques e inspecciones se producen de forma casi continua, con presencia frecuente de embarcaciones chinas. Un buque adicional de alta mar permitirá mantener más patrullas simultáneas, relevar unidades mayores y responder a incidentes sin retirar medios de otras zonas.
Un patrullero veterano con autonomía para operaciones prolongadas
La clase Reliance fue construida entre 1962 y 1968 para la Guardia Costera estadounidense como patrullero de resistencia media. Aunque es una plataforma veterana, mantiene utilidad en misiones de guardia costera por su alcance, simplicidad mecánica, capacidad de combustible y dotación relativamente contenida.
El buque mide 64,16 metros de eslora, desplaza unas 1.145 toneladas a plena carga y emplea dos motores diésel ALCO con una potencia combinada aproximada de 5.000 caballos, suficientes para alcanzar 18 nudos. Su alcance ronda las 8.000 millas náuticas a velocidad de crucero y su tripulación es de unas 75 personas.
Ese tamaño resulta relevante para la Guardia Costera filipina, ya que incorporar buques solo aporta capacidad real si existen tripulaciones y recursos de mantenimiento suficientes para sostenerlos. En ese sentido, el Reliance ofrece una plataforma intermedia para ampliar la presencia marítima sin elevar las exigencias al nivel de unidades navales más grandes.
La cubierta de vuelo amplía el radio de vigilancia filipino
Otro elemento importante es la cubierta de vuelo, que permite operar helicópteros y ampliar el radio de vigilancia más allá del horizonte del buque. Esa capacidad puede apoyar la identificación de contactos, evacuaciones médicas, transporte de equipos de abordaje, reabastecimiento limitado y operaciones de búsqueda y rescate en distancias amplias.
El armamento es ligero: un cañón automático Mk38 de 25 mm y dos ametralladoras M2HB de calibre .50. El patrullero no dispone de misiles antibuque, defensa antiaérea de zona ni capacidad relevante contra combatientes navales modernos. Su función será patrullar, inspeccionar y sostener presencia estatal, no modificar el equilibrio militar regional.
Filipinas suma capacidad intermedia a su flota de patrulla
El patrullero se sumará a una flota filipina que ya opera tres antiguos buques clase Hamilton transferidos por Estados Unidos. Frente a esos navíos, más grandes y exigentes en personal y mantenimiento, el Reliance ofrece una opción intermedia para misiones rutinarias de vigilancia y control.
La ventaja para Manila será medible en días adicionales de patrulla, mayor cobertura de caladeros y rutas marítimas, y más capacidad para responder a incidentes o desastres sin concentrar todos los recursos en pocas unidades mayores. Para la Guardia Costera filipina, el valor del buque estará en su capacidad de permanecer en el mar y sostener presencia continua en zonas donde la competencia marítima se mantiene activa.