El Gobierno de Irán lanzó una severa advertencia sobre el conflicto regional al afirmar que cualquier ataque militar contra Beirut provocaría una reanudación a gran escala de la guerra. La amenaza fue formulada por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, durante una entrevista con la cadena libanesa Al Mayadeen TV, vinculada a Hezbolá.
Irán advirtió que atacará a Israel si las fuerzas israelíes golpean Beirut, al considerar que el frente libanés y la guerra regional están directamente conectados.
Araghchi sostuvo que el destino de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos no puede separarse de la batalla en el Líbano. Según el canciller, ambos frentes han estado entrelazados desde el primer día del conflicto, por lo que cualquier escalada en territorio libanés tendría consecuencias regionales inmediatas.
El ministro afirmó que las fuerzas armadas iraníes están preparadas para responder si Israel cruza esa línea roja. “Cualquier ataque contra Beirut tendrá graves consecuencias y conducirá a una reanudación a gran escala de la guerra”, declaró, antes de añadir que Irán está preparado para atacar a Israel si la capital libanesa es atacada.
Teherán ha insistido durante la guerra en que cualquier marco diplomático para resolver la crisis en Oriente Medio debe estar condicionado a un cese total de las hostilidades en el Líbano. Araghchi reiteró esa posición y vinculó el fin de la guerra con una retirada completa de las fuerzas israelíes del territorio libanés.
Irán exige la retirada israelí del sur del Líbano

El jefe de la diplomacia iraní afirmó que el fin de la guerra en el Líbano también debe significar el fin de la ocupación. En sus palabras, cualquier acuerdo debe incluir la retirada de las fuerzas israelíes de las zonas que han ocupado, una condición que Teherán presenta como indispensable para cerrar el frente libanés.
La postura iraní coincide con las exigencias expresadas por el presidente libanés, Joseph Aoun, quien ha señalado que la retirada militar total de Israel del sur del Líbano es una condición previa “no negociable” para alcanzar un acuerdo. Aoun también ha descartado por ahora una cumbre de alto nivel con el primer ministro Benjamin Netanyahu.
El mandatario libanés sostiene que el cese de las hostilidades debe ser el objetivo principal antes de considerar cualquier compromiso político directo. Esa posición limita las expectativas de una reunión inmediata en Washington, pese al interés manifestado por el presidente Donald Trump en promover un encuentro entre Netanyahu y Aoun.
La advertencia iraní llegó mientras delegaciones israelíes y libanesas celebraban en Washington el segundo día de conversaciones directas. Las reuniones forman parte de la cuarta ronda de negociaciones entre ambas partes, con Estados Unidos como impulsor del proceso diplomático.
Washington impulsa un alto el fuego condicionado a Hezbolá

Tras la reunión del miércoles, Estados Unidos, Israel y el Líbano anunciaron en un comunicado conjunto que las partes habían acordado un alto el fuego condicionado al cese total de los disparos de Hezbolá y a la evacuación de todos sus operativos del sector situado al sur del río Litani.
Ese punto sitúa a Hezbolá en el centro de las negociaciones, ya que el grupo respaldado por Irán mantiene una presencia armada decisiva en el sur libanés. Para Israel, la salida de los combatientes de esa zona es una exigencia de seguridad; para Beirut, la prioridad sigue siendo la retirada israelí y el restablecimiento de la soberanía sobre el territorio.
La primera reunión de esta ronda tuvo lugar el 23 de abril con la participación del embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y la embajadora del Líbano en Washington, Nada Hamadeh Moawad. Tras ese encuentro, Trump expresó su esperanza de que la paz entre Israel y el Líbano pudiera alcanzarse este año.
Sin embargo, las posiciones siguen marcadas por condiciones cruzadas. Irán advierte que un ataque contra Beirut ampliaría la guerra, Líbano exige la retirada israelí del sur del país e Israel condiciona el alto el fuego al fin de los ataques de Hezbolá y a su salida del área situada al sur del Litani. En ese escenario, la estabilidad del frente libanés continúa ligada al equilibrio regional.