El dirigente de Fatah criticó la falta de acuerdo con la RDF y alertó sobre crisis, presión israelí y reconciliación para la unidad.
Rajoub atribuye a Fatah un error previo en la readmisión de la RDF
En una entrevista concedida el miércoles en su oficina de Ramala a un medio israelí, Jibril Rajoub, miembro del Comité Central de Fatah, cuestionó de forma inusual la gestión del partido del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, ante los terroristas expulsados vinculados a Mohammed Dahlan. Al ser consultado por la exclusión de la Facción Democrática Reformista, asociada al exjefe de seguridad de Gaza y rival histórico de Abbas, dijo que Fatah cometió un error al dejar sin resolver esa cuestión.
Al abordar el caso de la facción cercana a Dahlan, el dirigente sostuvo que el partido debió resolver su reincorporación antes de la conferencia interna celebrada el mes pasado. “Creo que cometimos un error al no resolver esta cuestión antes de la conferencia”, afirmó Rajoub, al referirse a un conflicto que expuso tensiones abiertas dentro de Fatah y dejó fuera de la cita a un sector identificado con Dahlan, figura que conserva peso político pese a su exilio prolongado ante el medio israelí.
Desde el anuncio hecho el año pasado por Abbas, por el cual declaró una amnistía para todos los miembros expulsados de Fatah, la disputa quedó asociada a los seguidores de Dahlan. Esa decisión se leyó como una señal hacia ese sector, pero el partido endureció después las condiciones de retorno. La nueva exigencia obligaba a cada expulsado a presentar una solicitud individual con un reconocimiento de las infracciones cometidas, requisito que la mayoría de la RDF rechazó antes de la cita partidaria.

Con ese rechazo, la mayor parte de la Facción Democrática Reformista quedó fuera de la conferencia de Fatah, donde se eligieron el poderoso Comité Central y el Consejo Revolucionario. Rajoub afirmó que el partido ya había aprobado una resolución para permitir el regreso de los expulsados, incluidos los integrantes de la RDF, y subrayó que esas readmisiones debían hacerse “con respeto y sin humillaciones”, fórmula que marcó distancia con el trámite impuesto por la dirigencia, en una conferencia celebrada el mes pasado por Fatah.
Claves del conflicto entre Fatah, la RDF y los expulsados
- Abbas declaró el año pasado una amnistía para todos los miembros expulsados de Fatah.
- Fatah exigió solicitudes individuales y reconocimiento de infracciones cometidas.
- La mayoría de la RDF rechazó ese requisito y quedó fuera de la conferencia interna.
- Rajoub afirmó que las readmisiones debían hacerse “con respeto y sin humillaciones”.
Presiones sobre Abbas y límites para el retorno de los expulsados
En los días previos a la conferencia hubo conversaciones con representantes de la facción cercana a Dahlan, mientras Egipto presionó discretamente a Abbas para que flexibilizara su postura. El presidente de la Autoridad Palestina no aceptó cambiarla. Uno de sus asesores afirmó la semana pasada que la RDF buscaba entrar como bloque para tomar el control de Fatah, no volver por medio de afiliaciones individuales, argumento que reforzó el rechazo a una readmisión colectiva ante la dirección del partido antes de la cita interna.
Ante ese bloqueo, Rajoub aseguró que trabajaría para resolver el asunto de una forma que respetara los derechos de los miembros expulsados, pese a que la facción pro-Dahlan ya no pudiera reincorporarse a tiempo para la primera conferencia de Fatah en una década. También aclaró que quienes tengan causas judiciales pendientes deberán resolverlas antes de volver al partido, una condición que pareció marcar el límite principal para el regreso de figuras con procesos abiertos sin acuerdo previo con Abbas ni la dirigencia.

Por esa salvedad, la referencia pareció aludir al propio Dahlan, condenado en ausencia por un tribunal de la Autoridad Palestina en un caso de corrupción que sus seguidores consideran infundado y con motivación política. El exjefe de seguridad de Gaza no ha mostrado interés en regresar a Judea y Samaria. También ha descartado asumir un cargo de liderazgo en Gaza, pese a que su nombre aparece en debates sobre el futuro político de la Franja en las discusiones internas palestinas.
Aun sin interés declarado por regresar, algunos funcionarios israelíes lo ven como una posible alternativa ante la postura del primer ministro Benjamin Netanyahu, que rechaza que Abbas o Hamás gobiernen la Franja en el futuro. El jefe del Shin Bet, David Zini, se reunió discretamente con Dahlan en Abu Dabi recientemente, según dos fuentes familiarizadas con el asunto. Ese contacto añadió relevancia externa al debate interno de Fatah sobre su eventual readmisión y su papel regional, así como a los cálculos israelíes.
El exilio de Dahlan sostiene su peso político fuera de Fatah y Gaza
Desde 2011, tras su expulsión de Judea y Samaria por una dura disputa con Abbas, Dahlan vive en Emiratos Árabes Unidos y opera desde Abu Dabi. Allí se convirtió en asesor cercano del presidente emiratí Mohammed bin Zayed. Aunque permanece en el exilio, conserva una base importante de apoyo entre los palestinos, especialmente en Gaza, donde nació, y ese respaldo explica por qué su facción conserva capacidad de incomodar a la dirección formal de Fatah pese a su ruptura con Abbas.
Por ese peso persistente, la crítica de Rajoub destaca en un escenario donde los cuestionamientos internos a Abbas son poco frecuentes. El presidente palestino suele recibir acusaciones de ignorar las normas democráticas por no haber convocado elecciones presidenciales ni parlamentarias en casi dos décadas. Aunque prometió celebrarlas antes de que terminara este año, después ofreció un calendario más impreciso para los comicios presidenciales, con una formulación que dejó abiertas dudas sobre la fecha real ante el calendario electoral palestino pendiente.

Dentro de ese marco, Fatah, que también controla la Autoridad Palestina, aparece cada vez más dominado por dirigentes leales a Abbas. Rajoub ha sido una excepción parcial desde hace años, aunque nunca llegó al nivel de enfrentamiento que terminó con la expulsión de Dahlan. Exjefe de la Fuerza de Seguridad Preventiva de la Autoridad Palestina, mantuvo una relación de trabajo con Abbas y recibió nombramientos relevantes bajo su autoridad, sin romper con el centro de poder durante la etapa posterior.
Con esos antecedentes, Abbas lo puso al frente de la Federación Palestina de Fútbol y también lo designó secretario general de Fatah. Esa trayectoria le permitió conservar un perfil propio sin romper con el presidente palestino. Por eso, su reproche sobre la exclusión de la RDF tuvo un peso distinto al de otros disidentes y reveló una tensión interna acumulada en torno a la conferencia, la composición de los órganos del partido y la relación con los expulsados dentro de Fatah.
La conferencia interna refuerza el control de Abbas dentro de Fatah
En la reciente conferencia interna, Rajoub fue el tercer candidato más votado para regresar al Comité Central de Fatah. Aun así, el cargo de vicepresidente del partido fue entregado a Hussein al-Sheikh, quien obtuvo menos votos, pero es considerado más leal a Abbas. Al-Sheikh ocupa además el segundo puesto en la Autoridad Palestina y en la Organización para la Liberación de Palestina, lo que refuerza su papel en la arquitectura política palestina y en la sucesión práctica de poder tras la conferencia interna.
Tras esa votación, la entrevista con Rajoub tuvo lugar el miércoles por la tarde, justo después de su regreso de una reunión a puerta cerrada en la que al-Sheikh recibió la vicepresidencia de Fatah. Rajoub evitó comentar esa decisión y afirmó que su prioridad no era obtener cargos. También dijo sentirse orgulloso de la unidad que, a su juicio, mostró la conferencia de Fatah en torno a la visión de la Autoridad Palestina para una solución de dos Estados ante el medio israelí.

Ante otra señal de control interno, el dirigente tampoco profundizó sus críticas al entorno de Abbas al ser consultado por la controvertida elección de Yasser Abbas, hijo del presidente, para el Comité Central de Fatah. Rajoub sostuvo que la votación se desarrolló de forma limpia y que sus resultados debían respetarse. Esa respuesta evitó una disputa directa por el ascenso del hijo del mandatario, pese a que la elección reforzó la percepción de dominio familiar y lealtad interna dentro del partido.
Sobre las elecciones presidenciales, Rajoub expresó su esperanza de que se celebren poco después de los comicios parlamentarios previstos para el 1 de noviembre, aunque Abbas aún no fijó una fecha. El presidente palestino había dicho inicialmente que la elección presidencial se realizaría dentro del plazo de un año a partir del fin de la guerra, pero después dejó el calendario menos definido y mantuvo la incertidumbre sobre el momento de la votación y sus condiciones políticas en la agenda palestina.
Rajoub vincula la crisis económica con la presión israelí sobre Ramala
En paralelo al debate interno, Rajoub reconoció que Ramala atraviesa una de sus crisis económicas más graves. La situación se agravó por una lista creciente de medidas punitivas adoptadas por el Gobierno de Netanyahu, que incluye altos cargos que han pedido el colapso de la Autoridad Palestina. Sin embargo, Rajoub descartó que esa presión lleve al desmantelamiento de las instituciones palestinas y formuló una respuesta de resistencia institucional frente a los castigos y amenazas desde el actual Gobierno israelí de Netanyahu.
Al responder a esas presiones, el dirigente de Fatah insistió: “No abandonaremos Palestina, no nos rendiremos y no desmantelaremos nuestras instituciones”. La frase condensó su rechazo a la posibilidad de que la presión económica y política impuesta sobre Ramala derive en una renuncia institucional. También funcionó como respuesta a las voces del Gobierno israelí que han pedido el colapso de la Autoridad Palestina, en un contexto de castigos que Rajoub presentó como parte de una ofensiva mayor contra Ramala y sus instituciones.

En el mismo tramo de la entrevista, Rajoub advirtió que la presión israelí puede generar consecuencias graves. “Pero su presión podría provocar una explosión. Perder la esperanza puede conducir a algo que no queremos, y espero que la comunidad internacional lo comprenda”, dijo. El planteamiento unió la crisis económica con el riesgo político y social, ya que la pérdida de expectativas entre los palestinos aparece en su análisis como un factor capaz de abrir escenarios no deseados ante la comunidad internacional.
Como parte de esa búsqueda de respaldo, el dirigente representó a Ramala el mes pasado en una reunión en Ankara con el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, quien ha mediado en las conversaciones de alto el fuego en Gaza entre Israel y Hamás. Rajoub afirmó que Fidan le transmitió que Turquía reconoce a la Autoridad Palestina y a la OLP, dominadas por Fatah, como representantes del pueblo palestino, junto con un impulso de reconciliación política nacional en ese mismo marco diplomático.
Reconciliación con Hamás y exigencias para el control futuro de Gaza
Desde Ankara, ese mensaje turco incluyó la promoción de una reconciliación entre Fatah y Hamás para alcanzar unidad política nacional. Rajoub dijo apoyar esa reconciliación, pero subordinó cualquier acuerdo a que Hamás renuncie al poder en Gaza y entregue sus armas a la Autoridad Palestina. “El derramamiento de sangre no es una opción aceptable”, declaró, al rechazar el uso de la violencia por parte de Hamás como vía para impulsar la causa palestina bajo una autoridad palestina reconocida por Turquía.
Junto con esa condición para Hamás, Rajoub reivindicó el derecho a la autodefensa frente a los judíos que residen en Judea y Samaria, en medio de ataques casi diarios en Judea y Samaria cuyos autores rara vez son procesados. Esa posición combinó el rechazo a la violencia de Hamás con una defensa explícita de la protección palestina ante agresiones en el territorio, punto que situó dentro del deterioro de la seguridad y la falta de castigo en ese mismo territorio.

Respecto de Israel, Rajoub evitó entrar en detalles sobre el Ejecutivo de Netanyahu. “No quiero hablar del actual Gobierno israelí”, afirmó. Luego pidió presión internacional contra Israel: “Instamos a la comunidad internacional a que presione a los israelíes para que pongan fin a todas sus agresiones unilaterales contra los palestinos”, señaló. Su respuesta desplazó el foco desde el diálogo con el Gobierno israelí hacia la acción de actores externos y la exigencia de freno diplomático ante esas medidas unilaterales israelíes.
Al completar esa idea, Rajoub agregó: “Nuestro socio de confianza es la comunidad internacional. Nuestro compromiso es con ellos, no con este Gobierno israelí racista y fascista”. La declaración confirmó que su estrategia política apunta a la comunidad internacional como interlocutor principal frente al Ejecutivo de Netanyahu. También enlazó sus críticas a la presión israelí con el reclamo de apoyo externo para contener medidas unilaterales contra los palestinos y sostener la Autoridad Palestina frente al Gobierno israelí actual de Netanyahu.
Rajoub eleva el choque con Israel y la FIFA por la guerra en Gaza
Meses antes de la entrevista, Rajoub ya había quedado en el centro de la atención en abril, tras negarse a estrechar la mano de Basim Sheikh Suliman, vicepresidente de la Asociación Israelí de Fútbol, durante la conferencia anual de la FIFA. Entonces sostuvo que Jerusalén había enviado a su homólogo para “blanquear su fascismo y genocidio”, una acusación que colocó la disputa deportiva dentro del clima político abierto por la guerra en Gaza y la relación con Israel en el foro deportivo.
Al ser consultado por ese episodio, Rajoub dijo que Suliman había pronunciado poco antes en la conferencia un discurso que parecía salido de la boca del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. Las declaraciones del representante israelí, sin embargo, estuvieron centradas casi por completo en la importancia de la coexistencia entre judíos y árabes, una idea que Ben Gvir no apoya, según el contraste señalado en la entrevista y las referencias al acto en ese foro de la FIFA.

Después de la intervención de Suliman, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, llamó al escenario a la Asociación Palestina de Fútbol e intentó recrear una escena de hace aproximadamente una década. En aquella ocasión, Rajoub aceptó recibir a sus homólogos israelíes. Esta vez, el contexto era distinto por la guerra en Gaza desatada por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y por políticas israelíes más agresivas en Judea y Samaria, según el marco descrito por Rajoub.
Ante ese escenario, Rajoub evitó mostrarse cordial con Suliman. Su rechazo cerró una entrevista atravesada por disputas internas en Fatah, el lugar de la facción de Dahlan, la presión israelí sobre Ramala, los intentos de reconciliación palestina y el deterioro de los gestos públicos entre representantes israelíes y palestinos. La escena de la FIFA funcionó como extensión visible de un conflicto político que Rajoub vinculó con la guerra, Gaza, Judea y Samaria, y las políticas israelíes recientes en esos territorios.