A pesar de los primeros informes sobre la salida de las delegaciones, una alta fuente diplomática confirmó este jueves a CNN que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán continúan, incluso después del fuerte aumento de la tensión y del temor a que los ataques nocturnos compliquen el acuerdo que permanece sobre la mesa.
En ese contexto, y contra las publicaciones que indicaban que la delegación de Qatar había abandonado Teherán el miércoles, Reuters informó que el equipo qatarí salió de Irán solo durante las primeras horas de la mañana. Fuentes iraníes añadieron que las conversaciones siguen centradas en un acuerdo inicial y en el mecanismo para descongelar fondos retenidos.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán siguen abiertas pese a una nueva oleada de ataques estadounidenses y a las represalias atribuidas por Teherán a la Guardia Revolucionaria.
Según la fuente, altos cargos qataríes e iraníes mantuvieron conversaciones intensivas durante toda la noche y permanecieron sentados a la mesa hasta los últimos momentos previos a la partida de la delegación. La mediación de Qatar queda así vinculada a un intento por preservar una vía diplomática en medio de una escalada militar cada vez más amplia.
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Durante la noche, el Mando Central de Estados Unidos publicó un comunicado oficial en el que confirmó que sus fuerzas completaron una serie de potentes ataques de autodefensa en distintos puntos de Irán. En el Pentágono, esos ataques fueron descritos como una respuesta letal y directa a la agresión continua e injustificada de Irán, especialmente tras el derribo de un helicóptero Apache del Ejército estadounidense a comienzos de la semana.
Estados Unidos golpea objetivos militares iraníes

La operación actual, presentada como la segunda oleada consecutiva de ataques, colocó al Golfo Pérsico en estado de máxima alerta. La ofensiva fue acompañada por severas advertencias de la Casa Blanca y del Pentágono, que dejaron claro que las fuerzas estadounidenses están preparadas para una rápida escalada si Teherán no firma un acuerdo para poner fin a la crisis.
Según el informe del Mando Central, fuerzas combinadas de la Infantería de Marina, la Fuerza Aérea y la Armada de Estados Unidos emplearon munición de precisión contra múltiples objetivos militares en territorio iraní. La operación habría golpeado de forma severa las capacidades operativas de la Guardia Revolucionaria y su capacidad de vigilancia en el espacio aéreo y marítimo.
Los principales objetivos destruidos en la oleada incluyeron capacidades de vigilancia militar, sistemas de radar, instalaciones de detección y observación, infraestructuras de comunicaciones del Ejército iraní e instalaciones de defensa antiaérea. Entre ellas figuraban baterías de misiles y sistemas de interceptación considerados una amenaza directa para las fuerzas estadounidenses y para los buques mercantes internacionales que navegan por aguas regionales.
De acuerdo con la información facilitada por el presidente Donald Trump a Fox News, la operación combinada incluyó el lanzamiento masivo de 49 misiles Tomahawk junto con el empleo de aviones de combate. Los ataques impactaron activos estratégicos ubicados a unos 65 kilómetros de Teherán y también objetivos situados a lo largo de la costa suroccidental de Irán, junto al Golfo Pérsico.
Trump calificó los ataques como especialmente “brutales” y “violentos” y lanzó una advertencia directa al escalón político y militar iraní. El presidente afirmó que Estados Unidos bombardeará con más fuerza si el régimen no se apresura a firmar un acuerdo, lo que elevó aún más la presión sobre las negociaciones en curso.
Irán reivindica ataques contra bases estadounidenses en la región

Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria afirmó que lanzó intensas salvas de misiles balísticos y drones suicidas contra 18 objetivos militares y activos navales de Estados Unidos desplegados en Oriente Medio. Según medios estatales de Teherán, la represalia alcanzó bases y posiciones estadounidenses en Kuwait, Baréin y Jordania.
Los informes iraníes mencionaron ataques contra las bases aéreas Ali Al-Salem y Ahmed Al-Jaber, en Kuwait; contra el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense y el aeropuerto Sheikh Isa, en Baréin; y contra la base aérea estadounidense Muwafaq Al-Salti, en Azraq, Jordania, donde operan fuerzas del Pentágono.
En Kuwait y Baréin se escucharon explosiones y se activaron alarmas, mientras la región permanece bajo una tensión creciente. La continuidad de las conversaciones, pese al intercambio de ataques, mantiene abierta una vía diplomática frágil, marcada por presiones militares, amenazas públicas y negociaciones sobre fondos congelados.