KONGSBERG Gruppen ASA completó el 10 de junio de 2026 la adquisición de Zone 5 Technologies, una empresa estadounidense especializada en municiones autónomas, misiles asequibles y sistemas contra drones. La operación amplía la presencia industrial del grupo noruego en Estados Unidos y lo vincula de forma más directa con programas del Pentágono orientados a producir armas de precisión en mayores cantidades y con ciclos de desarrollo más cortos.
Tras la compra, Zone 5 continuará como filial independiente y conservará su actual equipo directivo. Para KONGSBERG, el valor de la adquisición no se limita a un sistema concreto, sino que incluye el acceso a una cartera relacionada con programas como Rusty Dagger, White Spike, Paladin, FAMM y ERAM, todos asociados a una lógica de adquisición distinta de la aplicada a los misiles de crucero tradicionales.
KONGSBERG integra a Zone 5 para ampliar su posición en Estados Unidos dentro del mercado de municiones de precisión de menor costo, producción rápida y empleo desde plataformas ya existentes.
Esta cartera responde a una demanda creciente del Departamento de Defensa estadounidense: armas con menor costo unitario, integración en sistemas ya disponibles y capacidad de fabricación acelerada. En ese marco, los programas vinculados a Zone 5 apuntan a cubrir el espacio entre bombas planeadoras de menor alcance y misiles de crucero más caros y complejos.
ERAM y Rusty Dagger marcan la prioridad por municiones de alcance medio
Dentro de esa prioridad, el programa ERAM muestra la orientación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos hacia una familia de municiones de alcance medio que pueda fabricarse en grandes volúmenes y emplearse desde aeronaves ya en servicio. En marzo de 2026, el general de brigada Robert P. Lyons III declaró ante el Comité de Servicios Armados del Senado que ERAM pasó del contrato inicial a la fase de producción en 14 meses, mientras otras iniciativas de municiones asequibles lograron prototipos funcionales en vuelo en cuestión de meses.
Entre los desarrollos incluidos en esa categoría, Rusty Dagger aparece como uno de los más relevantes. La información pública sobre el AGM-188A aún es limitada, pero lo describe como un misil de crucero compacto de lanzamiento aéreo, de unas 200 a 225 kilogramos, aproximadamente 2,64 metros de longitud, velocidad subsónica alta, motor turborreactor PBS Aerospace TJ80, guiado inercial y GPS, y una ojiva estimada en 45 kilogramos.
Al definir las características asociadas a ERAM, los requisitos indicaban un alcance mínimo de 460 kilómetros, velocidad de al menos Mach 0,6, precisión de hasta 10 metros de error circular probable en condiciones de degradación del GPS y entrega de 1.000 proyectiles completos en un plazo de 24 meses tras la adjudicación. Esa combinación busca una munición de precisión con alcance suficiente para operaciones tácticas y un costo inferior al de los misiles de crucero convencionales.
En términos operativos, un arma de ese tipo permitiría a aviones tácticos, incluidos cazas de la clase F-16, atacar puestos de mando, depósitos, centros logísticos, nodos de defensa antiaérea o aeronaves en tierra desde distancias superiores a las de muchas defensas de corto y medio alcance. Además del impacto directo, su empleo obligaría al adversario a dedicar sensores, interceptores, guerra electrónica y medidas de dispersión contra una munición diseñada para estar disponible en grandes cantidades.
En agosto de 2025, el Departamento de Estado aprobó una posible venta a Ucrania por 825 millones de dólares que incluía hasta 3.350 misiles ERAM y el mismo número de unidades integradas de navegación inercial y GPS. Esa autorización mostró la relevancia operativa de estas armas en escenarios donde la demanda de municiones de precisión supera la capacidad de producción de los sistemas más costosos.
White Spike y Paladin apuntan a la defensa contra drones
Ante el costo de interceptar drones baratos con misiles antiaéreos mucho más caros, White Spike se orienta a ese problema específico. Zone 5 lo presenta como un sistema abierto que combina misil, lanzador y mando y control, con configuraciones de lanzamiento desde superficie o aire. Su función incluye la intercepción de sistemas aéreos no tripulados y ataques de precisión contra blancos aéreos o de superficie.
En la descripción de KONGSBERG, White Spike aparece como un interceptor de bajo costo para amenazas de Grupo 3 o superiores, una categoría que puede incluir drones de reconocimiento de mayor tamaño, aeronaves no tripuladas de ataque unidireccional y blancos similares a misiles de crucero simples. Para usuarios de NASAMS, White Spike no sustituiría a misiles como AMRAAM, AMRAAM-ER o AIM-9X, sino que podría ocupar un nivel inferior de la defensa aérea, con más interceptores disponibles y un menor costo por disparo frente a objetivos que no justifican emplear munición de mayor valor.
En una escala táctica menor, Paladin corresponde a una aeronave no tripulada multimisión integrada con TAK y aprobada en la lista Blue UAS de la Unidad de Innovación de Defensa. Sus usos incluyen intercepción de drones, lanzamiento de municiones, empleo de cargas de fusil, altavoz y reflector. Su empleo previsto no es el ataque en profundidad, sino la defensa de bases, convoyes, fronteras y unidades desplegadas frente a amenazas cercanas.
La combinación de White Spike y Paladin refuerza una tendencia común en las fuerzas armadas estadounidenses: crear capas defensivas más económicas contra drones, municiones merodeadoras y amenazas aéreas de baja complejidad. En ese entorno, el costo por disparo y la disponibilidad de inventario resultan tan importantes como el alcance o la sofisticación del interceptor.
La compra fortalece la posición industrial de KONGSBERG en Estados Unidos
Para KONGSBERG, la adquisición también altera su situación en el mercado estadounidense. La compañía ya suministra el misil Naval Strike Missile a la Armada y al Cuerpo de Marines, el Joint Strike Missile para el F-35A, NASAMS para defensa antiaérea y estaciones de armas remotas PROTECTOR desde sus instalaciones en Johnstown, Pensilvania.
Además, KONGSBERG construye una planta de misiles en el condado de James City, Virginia, con una inversión prevista superior a 100 millones de dólares y más de 180 empleos. Esa instalación estará destinada al ensamblaje, actualización y reparación de los misiles NSM y JSM, dos sistemas centrales en la expansión internacional de la empresa noruega.
Con Zone 5, KONGSBERG deja de limitarse a exportar sistemas diseñados en Noruega al mercado estadounidense. La compañía incorpora una empresa con vínculos directos con la Fuerza Aérea, la Unidad de Innovación de Defensa y el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, lo que le proporciona ingeniería local, experiencia en pruebas, acceso a clientes y conocimiento del sistema de adquisiciones estadounidense.
A partir de esa integración, el principal desafío será industrial. Los misiles asequibles solo son relevantes si pueden producirse de forma sostenida, con motores, guiado, ojivas, materiales energéticos, pruebas y ensamblaje final disponibles al ritmo requerido.
Zone 5 ofrece a KONGSBERG una entrada creíble en ese segmento, pero Rusty Dagger, White Spike y otros sistemas todavía deberán demostrar que pueden pasar del desarrollo rápido a una producción repetible, con calidad constante y costos previsibles. Ese punto determinará si la adquisición se traduce en una ventaja real dentro del mercado estadounidense de armas de precisión de nueva generación.