El memorando abre 60 días de conversaciones nucleares, prevé reabrir Ormuz y plantea dudas sobre Líbano, Hezbolá e Israel.
El acuerdo digital fija 60 días para negociar con Teherán
Estados Unidos e Irán firmaron el domingo de forma digital un memorando de entendimiento que, según funcionarios estadounidenses, busca cerrar la guerra iniciada por EE. UU. e Israel el 28 de febrero. El texto también pretende reabrir el estrecho de Ormuz y abrir un plazo de 60 días para negociar el programa nuclear de Teherán, aunque su contenido completo todavía no se ha publicado y la ceremonia ceremonia presencial quedó prevista para el viernes en Suiza.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, confirmó el lunes que el documento ya había recibido la firma antes de la ceremonia presencial, al parecer prevista con altos cargos de ambos países. En el programa “Good Morning America”, de la ABC, Vance declaró que el acuerdo ya había sido firmado digitalmente el domingo. Después, un alto funcionario estadounidense precisó que Vance y Donald Trump suscribieron el memorando por esa vía.
Por parte iraní, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, firmó el documento en nombre de Teherán. Trump dijo primero que el texto se conocería “muy pronto”, pero luego matizó que probablemente sería “en algún momento después del viernes”. Antes de esas declaraciones desde Francia, durante la cumbre del G7, dos asesores principales ofrecieron una rueda de prensa con una previsión distinta sobre la divulgación.
En esa comparecencia, uno de los asesores sostuvo que el documento podría divulgarse en las siguientes 24 a 48 horas. La Administración Trump expuso el lunes algunos detalles del memorando en una llamada extraoficial con periodistas. Según esos funcionarios, el texto fija la “estructura” de las conversaciones nucleares con Irán durante los próximos 60 días, y Washington sabrá en dos o tres semanas si existe margen real para cerrar otro acuerdo.
Claves del memorando entre Estados Unidos e Irán
- El documento fue firmado digitalmente el domingo por representantes de Estados Unidos e Irán.
- La ceremonia presencial quedó prevista para el viernes en Suiza.
- El memorando abre un plazo de 60 días para conversaciones sobre el programa nuclear iraní.
- La reapertura del estrecho de Ormuz figura entre los puntos centrales del entendimiento.
El programa nuclear iraní centra el nuevo pulso diplomático

Trump había advertido el domingo que los ataques contra Irán podrían reanudarse si las partes no alcanzan un pacto nuclear. El memorando inicial incluiría un compromiso iraní de no obtener armas nucleares, una promesa que Teherán ya ha defendido durante años, porque sostiene que no busca armamento nuclear. Ese compromiso aparece como una base del proceso, aunque las dudas sobre su alcance permanecen abiertas.
Irán asumió un compromiso similar en el acuerdo nuclear de 2015, conocido como JCPOA, que Trump criticó con dureza antes de retirar a Estados Unidos en 2018. Hasta ahora, las dos administraciones de Trump, junto con Israel, se habían negado a aceptar la palabra de Teherán, aunque el presidente ha sugerido que ahora estaría dispuesto a hacerlo dentro del marco abierto por el memorando.
Vance defendió el documento ante las críticas y afirmó en la CNBC que Estados Unidos tiene “todas las cartas en la mano”. Según el vicepresidente, Washington no concederá alivio de sanciones a Irán si Teherán no hace concesiones en las negociaciones nucleares que se abrirán durante los próximos 60 días. Para la Casa Blanca, esa presión económica refuerza la posición estadounidense en la fase técnica.
El vicepresidente sostuvo que, incluso si el proceso se detuviera en este punto, el ejército iraní estaría destruido, el estrecho de Ormuz abierto, el programa nuclear destruido y Washington tendría una influencia económica que no poseía hace un año y medio. Sin embargo, el programa de misiles de Irán permanece intacto, aunque muy mermado, y Teherán conserva reservas de uranio altamente enriquecido para fabricar un arma nuclear.
La reapertura de Ormuz queda ligada a riesgos y posibles peajes
La reapertura del estrecho de Ormuz ocupa un lugar central en el entendimiento. Un alto funcionario estadounidense dijo que el acuerdo contempla una reapertura “inmediata”, aunque su aplicación “llevará un poco de tiempo” por la necesidad de retirar minas y por las evaluaciones de riesgo de los operadores marítimos. El cierre de esa vía, además, ocurrió como respuesta directa a la ofensiva estadounidense-israelí.
El mismo alto funcionario afirmó que probablemente no habría un retorno a la normalidad en dos semanas, pero sí un aumento significativo del tráfico en el estrecho. Trump aseguró el lunes por la mañana que Ormuz ya se había reabierto “parcialmente” y que estaría “completamente abierto” para la ceremonia de firma del viernes, aunque Vance introdujo después una nota de incertidumbre sobre la vía marítima.
En declaraciones a la CNBC, Vance dijo que Washington “espera” que la ruta se “abra sin peaje a largo plazo”. También afirmó que ese punto se resolverá en las negociaciones técnicas. El vicepresidente no aseguró que el memorando garantice de forma permanente la libertad de navegación en el estrecho, y sus palabras dejaron abierta la posibilidad de que Irán cobre peajes a los buques que pasen por esa ruta.

Más tarde, un alto funcionario estadounidense sostuvo que el documento sí garantizaría el funcionamiento del estrecho “sin peajes” durante los próximos 60 días, aunque sugirió que esos cobros podrían volver después de ese plazo. Vance también anunció que asistirá el viernes a la ceremonia de firma en Suiza, con Ghalibaf y Abbas Araghchi, mientras otro funcionario agregó que Steve Witkoff y Jared Kushner acudirán al acto.
Washington destaca contactos directos con sectores de Irán
Vance aseguró que Estados Unidos había estado “tratando con todos los actores del sistema iraní”, desde sectores militares de línea dura hasta dirigentes políticos. Según el vicepresidente, en algunos casos los contactos fueron directos y permitieron construir una relación con interlocutores de Teherán. Esa relación, afirmó, podría facilitar una negociación satisfactoria en el periodo de 60 días abierto por el memorando.
Un funcionario estadounidense afirmó en una rueda de prensa que esos canales directos eran necesarios para que Washington entendiera las líneas rojas de Irán y los puntos en los que estaría dispuesto a ceder. La Administración Trump presentó esos contactos como una herramienta para medir el margen de acuerdo, en paralelo a la presión militar, económica y diplomática que rodea el documento.
Trump también elogió a los dirigentes iraníes durante la cumbre del G7. El presidente dijo que Washington se había “llevado muy bien” con la “nueva hornada de dirigentes” de Irán. También volvió a sostener que había propiciado un cambio de régimen, pese a que el sistema político iraní sigue intacto y los altos cargos iraníes conservan su papel en el proceso abierto.
Las declaraciones de Trump y Vance buscaron presentar el memorando como una oportunidad favorable para Washington. Al mismo tiempo, los datos disponibles mantienen dudas sobre la capacidad real de presión. El programa de misiles iraní no desapareció, las reservas de uranio altamente enriquecido continúan en manos de Teherán y el alcance del entendimiento todavía depende de conversaciones técnicas que apenas comienzan.
El frente libanés complica el alcance regional del pacto

El alcance regional del memorando sigue sin estar del todo claro. Fuentes iraníes y pakistaníes afirmaron que el entendimiento también extiende el alto el fuego al Líbano e impediría que Israel continúe su ofensiva contra Hezbolá. Jerusalén, sin embargo, ha insistido en que no aceptará esa limitación, lo que deja el frente libanés como uno de los puntos más sensibles del proceso diplomático.
El anuncio del acuerdo llegó el domingo por la noche tras intensos esfuerzos de Washington para evitar nuevos ataques iraníes contra Israel, en respuesta a un ataque aéreo en Beirut ocurrido ese mismo día. Trump sugirió que Israel había “reaccionado de forma exagerada” ante los disparos de Hezbolá contra el norte israelí y dijo que las FDI ya no deberían operar en ningún punto del Líbano.
El lunes, Trump volvió sobre ese frente y afirmó que Estados Unidos quería “ver si podemos arreglar el asunto del Líbano”. Desde Versalles, declaró a los periodistas que parecía que eso nunca iba a terminar. También añadió que Hezbolá necesitaba “una pequeña charla”, aunque no especificó que quisiera hablar con Israel ni detalló el formato de cualquier contacto vinculado a ese frente.
Axios informó el domingo de que Trump habló con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, después del ataque a Beirut y le dijo que “no tiene ni una pizca de criterio”. Un funcionario estadounidense intentó aclarar el alcance del memorando y aseguró a los periodistas que el acuerdo no está condicionado a una retirada israelí del territorio libanés, aunque prevé un alto el fuego que incluya a Irán y al Líbano.
Líbano recibe el acuerdo como una vía para reducir tensiones
El mismo funcionario estadounidense afirmó que el acuerdo es un alto el fuego, pero no un alto el fuego unilateral. Si Irán no es capaz de controlar a Hezbolá, y si ese grupo ataca posiciones o ciudades israelíes, Israel tendrá derecho a defenderse y responder. Esa precisión buscó delimitar el papel del memorando sin descartar una respuesta israelí ante nuevos ataques desde el frente libanés.
Ese funcionario también elogió las conversaciones en curso entre los Gobiernos israelí y libanés en Washington. Los críticos, sin embargo, sostienen que esas negociaciones pueden lograr poco por la negativa de Hezbolá a cooperar. Para la Administración Trump, tanto esos contactos como el memorando abren una oportunidad diplomática, porque el primer punto del documento aborda el final de las hostilidades entre Irán, sus aliados, Estados Unidos y sus aliados.

El funcionario declaró que ese primer punto apunta, con suerte, a una paz definitiva que incluya a muchos de esos grupos proxy. También expresó la expectativa de que el entendimiento ayude a lograr que la normalización y la paz entre Israel y el Líbano se lleven a cabo de forma adecuada. La referencia mostró que Washington vincula el memorando con un marco regional más amplio.
La presidencia libanesa informó el lunes por la noche que Joseph Aoun recibió con satisfacción el acuerdo anunciado entre Estados Unidos e Irán durante una llamada con Abbas Araghchi. Según el comunicado, Aoun expresó su deseo de que el entendimiento sea un “paso positivo hacia la reducción de las tensiones y la apertura de la puerta a soluciones diplomáticas”. Araghchi subrayó la importancia de respetar la soberanía del Líbano y habló con Nabih Berri sobre las cláusulas relativas al país.