Irán habría provocado derrumbes deliberados en túneles y minado los accesos del complejo nuclear de Isfahán, bombardeado durante la guerra, para dificultar una eventual operación estadounidense destinada a recuperar reservas de uranio altamente enriquecido.
El reporte de CNN, basado en cinco fuentes familiarizadas con inteligencia estadounidense, señala que cualquier intento de extraer ese material es ahora mucho más complejo y peligroso que al inicio de la guerra.
Irán habría sellado y minado accesos en Isfahán para impedir que Estados Unidos recupere uranio altamente enriquecido almacenado en túneles del complejo nuclear.
El presidente Donald Trump evaluaba entonces una operación terrestre para hacerse con las reservas nucleares de la República Islámica. La nueva situación en Isfahán aumentaría los riesgos para cualquier fuerza encargada de entrar al complejo.
El futuro del uranio enriquecido se convirtió en uno de los puntos centrales de un posible acuerdo entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra. Un exalto funcionario nuclear advirtió que las acciones iraníes podrían permitir al régimen alegar que parte del material ya no puede recuperarse.
Scott Roecker, quien dirigió la Oficina de Retirada de Material Nuclear de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear entre 2017 y 2021, dijo que Irán tendría que proporcionar acceso al sitio y entregar un inventario completo si el acuerdo exige concentrar todo el material en una ubicación verificable.
Isfahán concentra el debate sobre el uranio iraní
Roecker advirtió que, en ese escenario, le preocuparía que Irán alegara que una parte del uranio altamente enriquecido es irrecuperable. También señaló que Estados Unidos no tendría plena confianza en que Teherán no pudiera volver a acceder al material en el futuro.

Un funcionario estadounidense dijo el viernes que el memorando de entendimiento en negociación con Irán “conduce a” que Washington tome control de las reservas de uranio altamente enriquecido de Teherán.
“En el acuerdo se estipula que este material se destruiría in situ y, a continuación, se sacaría del país”, afirmó el funcionario. Esa formulación no implica una entrega inmediata, sino un proceso posterior sujeto a conversaciones técnicas y verificación.
Irán ha negado de forma reiterada que busque armas nucleares, aunque ha enriquecido y almacenado uranio a niveles cercanos al grado militar mientras promueve abiertamente la destrucción de Israel.
El acceso al material nuclear condiciona el acuerdo con Teherán

El uranio altamente enriquecido estaría almacenado en el sistema de túneles de la instalación de Isfahán. La importancia de retirar ese material fue subrayada el mes pasado por un alto mando militar israelí, quien afirmó que, si el uranio no era sacado del sitio, la guerra podía considerarse “un gran fracaso”.
Israel y Estados Unidos iniciaron su campaña contra Irán el 28 de febrero con el objetivo de desestabilizar al régimen y destruir sus capacidades nucleares y de misiles balísticos.
Teherán respondió con ataques con misiles y drones en la región, mientras sus grupos terroristas aliados en Irak, Yemen y Líbano también ejecutaron ataques contra objetivos vinculados a Israel y Estados Unidos.
En paralelo, Irán bloqueó el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que pasa cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Además de cobrar peajes a buques que buscaban cruzar, atacó a otros que intentaban atravesarlo.
Ormuz sigue abierto bajo presión militar estadounidense

Estados Unidos respondió con un bloqueo contra buques y puertos iraníes para impedir que Teherán exportara petróleo. La interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz ha golpeado a las economías mundiales y elevó la presión sobre las negociaciones.
El ejército estadounidense informó el sábado por la mañana que sus fuerzas habían derribado varios drones iraníes dirigidos contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz.
“Irán lanzó múltiples drones de ataque de un solo uso en un intento de atacar a buques comerciales que transitaban por el estrecho de Ormuz”, publicó en X el Mando Central de Estados Unidos. El CENTCOM sostuvo que el estrecho “permanece abierto al tránsito”.
El posible minado de Isfahán añade una dimensión operativa al debate nuclear. La cuestión ya no se limita a si Irán acepta retirar, destruir o diluir su uranio enriquecido, sino a si las potencias pueden verificar físicamente el inventario y acceder al material almacenado bajo tierra.
La negociación con Teherán queda así atada a dos frentes críticos: la apertura real de Ormuz y el destino verificable del uranio de Isfahán. Ambos puntos determinarán si el memorando de entendimiento puede transformarse en un acuerdo capaz de limitar el programa nuclear iraní.