Según fuentes cercanas, se espera que la Casa Blanca prorrogue en los próximos días la exención de la Ley Jones, vigente desde hace un siglo, como una de las pocas herramientas de las que dispone para intentar contener los precios de la gasolina.
La Ley Jones exige que la carga que se transporta entre puertos estadounidenses se traslade en buques construidos en Estados Unidos, propiedad de empresas estadounidenses y tripulados por trabajadores estadounidenses. La exención tiene como objetivo reducir los precios de la gasolina al otorgar mayor flexibilidad al transporte marítimo y disminuir los cuellos de botella en el transporte.
La exención actual vence el 16 de agosto y ya se ha convertido en la suspensión más prolongada de las normas de la Ley Jones en la historia del programa. Según datos del gobierno estadounidense, la exención se utilizó casi 200 veces durante cuatro meses y medio, hasta finales de julio.






