Apenas unos días después de que el Reino Unido realizara su primer abordaje contra un buque presuntamente vinculado a la “flota en la sombra” de Rusia, se sospecha que la Armada rusa encargó a la fragata Admiral Grigorovich escoltar a estos buques cuando pasan cerca de países de la OTAN.
La fragata aún no ha intervenido directamente en ningún intento de abordaje, pero su presencia introduce un claro elemento disuasorio frente a posibles planes de incautar buques de carga vinculados a Rusia en rutas marítimas sensibles.
La Admiral Grigorovich podría escoltar buques de la flota en la sombra rusa cerca de países de la OTAN, en un contexto de mayor presión británica contra embarcaciones asociadas a Moscú.
El Gobierno del Reino Unido no considera por ahora que este nuevo episodio esté relacionado con el abordaje del Smyrtos, ocurrido el 14 de junio de 2026. Ambos incidentes, sin embargo, se produjeron en un plazo de tiempo muy cercano y reflejan un aumento de la tensión naval en aguas próximas al Reino Unido.
El incidente más reciente incluyó un disparo de advertencia tras una advertencia sonora emitida por la fragata rusa contra un yate civil. Rusia identificó la embarcación como el velero de 40 pies Bright Future y afirmó que las bengalas, advertencias sonoras y disparos solo se produjeron después de que el yate no cambiara de rumbo pese a las llamadas de radio en frecuencias VHF reconocidas internacionalmente.
Los primeros testimonios de los ocupantes del yate situaron el incidente a unas 500 yardas del buque de guerra ruso. El comunicado ruso, en cambio, habló de una distancia de 150 metros, equivalente a 164 yardas, y sostuvo que el yate navegaba a motor en ese momento, lo que implicaría mayor control sobre su velocidad y rumbo.
La Royal Navy vigilaba a la fragata rusa en aguas británicas
Existen versiones no confirmadas que apuntan a que la propia fragata rusa atravesaba problemas técnicos y tenía una maniobrabilidad limitada. Esa circunstancia, de confirmarse, ayudaría a explicar el nivel de tensión generado por la aproximación del yate civil.
Los patrulleros HMS Mersey y HMS Tyne de la Royal Navy ya vigilaban al Admiral Grigorovich como parte de sus operaciones rutinarias en aguas británicas. Ambos buques habrían presenciado el incidente, y el HMS Tyne envió después una lancha al Bright Future para comprobar que sus ocupantes estaban a salvo y recoger su versión de los hechos.
No se registraron heridos ni daños a bordo del yate. Los disparos de advertencia se realizaron a una distancia considerable de la embarcación, una práctica habitual en muchas fuerzas armadas cuando buscan modificar el comportamiento de otra nave sin provocar un impacto directo.
El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha emitido declaraciones limitadas mientras continúa la investigación. La presencia simultánea de buques británicos y rusos en una zona de alto tránsito marítimo refuerza la sensibilidad operativa del episodio.
La Admiral Grigorovich mantiene actividad fuera del mar Negro

La fragata del Proyecto 11356R, buque insignia de su clase, entró en servicio en la Armada rusa en marzo de 2016. Estos buques de 4.000 toneladas están asignados nominalmente a la Flota del mar Negro, aunque el Admiral Grigorovich no ha regresado a esa zona desde el inicio de la invasión rusa a gran escala contra Ucrania.
Desde entonces, el buque ha sido visto con frecuencia siguiendo de cerca a unidades de la OTAN en el Mediterráneo y el Atlántico. Su despliegue en esas rutas encaja con la actividad rusa destinada a mantener presencia naval lejos de sus bases principales y a acompañar movimientos sensibles en aguas internacionales.
Las fragatas de esta clase están bien armadas para su tamaño. El Admiral Grigorovich dispone de un cañón principal AK-190 de 100 mm, 24 celdas VLS para misiles de defensa antiaérea, 8 celdas VLS para misiles de crucero, dos sistemas de defensa cercana AK-630 y el lanzador antisubmarino RBU-6000 Smerch-2.
La combinación de misiles, artillería y defensa cercana convierte a la fragata en una escolta relevante para operaciones de presencia o disuasión. Aunque no haya intervenido contra abordajes, su proximidad a buques asociados a Rusia podría complicar cualquier acción occidental contra embarcaciones sancionadas o bajo sospecha.
India también opera fragatas de la clase Admiral Grigorovich
Además de Rusia, India opera dos buques de esta clase. En un principio, esas unidades estaban destinadas a la Armada rusa, pero desde 2014 Ucrania dejó de suministrar las turbinas de gas necesarias para su propulsión.
Rusia evaluó alternativas nacionales para completar los buques, pero dos de las tres unidades que permanecían sin terminar acabaron vendiéndose a India. Nueva Delhi consiguió adquirir las turbinas de gas ucranianas, que posteriormente fueron entregadas al astillero ruso e instaladas en los buques.
El caso ilustra la dependencia industrial que afectó a varios programas navales rusos tras la ruptura de la cooperación militar con Ucrania. También muestra la relevancia internacional de una clase de fragatas que, años después, sigue apareciendo en episodios de tensión entre Rusia, el Reino Unido y la OTAN.