Depósitos externos, alas modificadas y sistemas israelíes amplían el alcance del F-35I y reducen la demanda sobre la flota de cisternas aéreas.
La brecha de alcance del F-35I frente a blancos nucleares iraníes
Entre la base aérea de Hatzerim y los centros de enriquecimiento de Natanz hay unos 1.600 kilómetros en línea recta, una distancia que excede el radio de combate declarado del F-35A. En configuración limpia, con combustible interno y sin reabastecimiento en vuelo, el avión alcanza 1.093 kilómetros. Esa diferencia de unos 500 kilómetros impone la restricción física central de la misión, porque ningún sensor, arma o rasgo de sigilo sustituye el combustible necesario para operar contra blancos en el interior de Irán.
El F-35A almacena 8.278 kilogramos de combustible en celdas internas distribuidas entre el fuselaje central y las alas, con una fracción cercana al 0,27 respecto al peso máximo al despegue. Esa proporción se compara con la de un caza de cuarta generación con depósitos subalares, aunque el F-35 conserva la ventaja de no crear arrastre externo con esa masa. Su eficiencia aerodinámica le permite igualar o superar el alcance efectivo de cazas previos con tanques externos y carga interna equivalente.
La eficiencia del diseño no elimina el límite que fija la capacidad interna si la misión exige cubrir 3.200 kilómetros entre despegue y aterrizaje, con combustible remanente táctico, reserva de combate y combustible para contingencias. Un F-16 con dos depósitos de 1.400 litros y dos misiles aire-aire en punta alar presenta una resistencia superior a la de un F-35 despejado. Esa comparación explica por qué el alcance del Adir depende de cerrar la brecha sin degradar sus ventajas operativas.

Israel recibió sus primeros F-35I Adir en 2016 y negoció desde el inicio un nivel de personalización sin precedente entre operadores de la plataforma. La oficina israelí obtuvo autorización para modificar guerra electrónica, comunicaciones e integración de armamento. El sistema BAE AN/ASQ-239 fue complementado con subsistemas de Elbit Systems, que añaden detección multiespectral, señuelos digitales y perturbación activa adaptada a parámetros de emisión de los sistemas S-300PMU-2 y Tor-M1 iraníes, además de conexión con la red C4I israelí y sus enlaces tácticos.
Datos clave del alcance operativo del F-35I Adir
- Hatzerim y Natanz están separados por unos 1.600 kilómetros en línea recta.
- El F-35A declara 1.093 kilómetros de radio de combate en configuración limpia.
- El avión almacena 8.278 kilogramos de combustible en celdas internas.
- La misión exige cubrir 3.200 kilómetros entre despegue y aterrizaje.
- La campaña de 2025 acumuló 550 reabastecimientos aéreos en seis días.
Los depósitos externos reducen la presión sobre cisternas israelíes
La arquitectura abierta permitió cargar funciones de misión israelíes sin alterar el núcleo del software de Lockheed Martin, como una plataforma de aplicaciones. Esa misma interfaz facilitó la integración de armamento aire-aire y aire-suelo israelí, junto con enlaces de datos tácticos de la red C4I de la Fuerza Aérea Israelí. Sin embargo, el alcance exigía cambiar el perfil de combustible del avión, no solo su software, sus sensores o sus enlaces de comunicación con otras plataformas de combate israelíes en red.
La primera respuesta al problema fue una cadena de reabastecimiento en vuelo con los KC-707 Re’em y los KC-130H de la Fuerza Aérea Israelí. Durante la campaña de junio de 2025 contra la infraestructura nuclear iraní, la fuerza computó 550 reabastecimientos aéreos en los primeros seis días de operaciones. Las misiones promediaban 1.600 kilómetros en cada tramo de ida, y la demanda sobre cisternas llegó a comprometer la sostenibilidad del ritmo operativo y el margen ante averías o amenazas.

La presión logística impulsó un medio que redujera la dependencia del reabastecimiento aéreo. Elbit Systems y su subsidiaria Cyclone adaptaron un depósito externo desarrollado de origen para el F-16I Sufa. La versión inicial, de 1.609 litros de capacidad, se instala en los soportes subalares interiores del F-35I. El avión puede portar dos depósitos, uno en cada ala, y desprenderlos antes de penetrar espacio aéreo disputado, de modo que conserva la baja observabilidad en la fase terminal de la misión.
La elección de depósitos desechables, en lugar de tanques conformales fijos, muestra la prioridad operativa israelí: aceptar arrastre y firma radar durante el tránsito para preservar el sigilo cerca del blanco. El cálculo táctico considera que una detección en ruta, a gran distancia del objetivo, tiene menor probabilidad de convertirse en una interceptación efectiva que una detección próxima al blanco, donde la densidad de sensores y sistemas de defensa antiaérea alcanza su nivel máximo operativo iraní en torno al objetivo.
El contrato y las pruebas formalizan una adaptación operativa previa
El ministerio de Defensa israelí formalizó el 14 de mayo de 2026 un contrato de 34 millones de dólares con Cyclone para completar la integración de estos depósitos en el F-35I. La oficina de adquisiciones precisó que el desarrollo parte del diseño existente de los tanques del F-16I, pero no detalló las modificaciones requeridas para adaptarlos a la geometría alar, los puntos de anclaje y la gestión de combustible propios del F-35 en servicio israelí, dentro de la variante Adir.
El contrato cubre la certificación estructural, la integración del sistema de transferencia de combustible y las pruebas de separación en caso de eyección. La Fuerza Aérea Israelí ya había usado depósitos externos en misiones previas: durante la campaña de 2025 se hallaron tanques vacíos en varios puntos del este de Irak, sobre la ruta de vuelo hacia objetivos iraníes. Ese hallazgo indica un empleo real antes de la formalización del contrato de desarrollo oficial y confirma la adaptación en operaciones.

El embajador de Israel en Estados Unidos confirmó en febrero de 2026 que la modificación estaba operativa y afirmó que los depósitos no comprometían el sigilo. La Fuerza Aérea Israelí también había integrado la capacidad de portar cuatro misiles en soportes alares, una configuración externa o de alta capacidad de carga. Esa variante fue probada y documentada con imágenes oficiales durante las operaciones de 2025, y amplía la flexibilidad de misión a costa de una firma radar significativa del avión.
La configuración permite combinar combustible externo en los soportes interiores con armamento en los soportes exteriores, aunque eleva la exposición radar del avión. La variante israelí también difiere en la estructura alar, porque Israel Aerospace Industries fabrica conjuntos de ala para los F-35 con especificaciones que incorporan puntos de anclaje y canalizaciones para depósitos externos. Esa modificación no aparece en los F-35A estándar y se integra en la línea de Lockheed Martin en Fort Worth, Texas, durante la producción del fuselaje.
La estructura alar y la flota consolidan una variante israelí propia
Las alas fabricadas en Israel se instalan durante la producción del fuselaje en Fort Worth, Texas, lo que evita retroadaptaciones posteriores en servicio. La flota israelí de F-35I asciende a 50 unidades repartidas en dos escuadrones. A ese inventario se suma un pedido de 25 células adicionales, acordado en 2023 por 3.000 millones de dólares, que se encuentra en fase inicial de entrega y amplía la masa disponible de la plataforma Adir dentro de la actual Fuerza Aérea Israelí.
El ministerio de Defensa anunció en mayo de 2026 la apertura de negociaciones para adquirir otras 25 unidades, una operación que elevaría el total a 100 aviones y permitiría crear dos escuadrones adicionales. La Fuerza Aérea Israelí también contrató 25 F-15IA, la variante israelí del F-15EX Eagle II, con entregas desde 2031. Estos aviones están previstos para asumir misiones de carga pesada y largo alcance que hoy recaen en los F-15I Ra’am dentro de la misma fuerza, según lo previsto.

El depósito externo de 1.609 litros es la modificación de alcance más visible dentro de un programa que incluye blindaje electrónico israelí, arquitectura de misión abierta, integración de armamento nacional y fabricación local de alas. La combinación de estos elementos produce una plataforma distinta del F-35A estándar en suficientes aspectos para ser considerada una variante de facto, con huella logística, perfil de mantenimiento y ciclo de actualización propios de la Fuerza Aérea Israelí y su experiencia operacional en servicio.
La decisión de priorizar alcance sobre baja observabilidad durante la fase de tránsito, visible en el empleo de depósitos desechables y la carga alar completa, es la adaptación táctica más relevante derivada de la experiencia contra Irán. La modificación no convierte al F-35I en un caza de radio intercontinental, pero reduce la demanda sobre cisternas y permite sostener un ritmo de salidas que, sin ella, habría quedado limitado por la fatiga de la cadena aérea de reabastecimiento antes que por las plataformas de combate.