El S-70 Okhotnik-B integra baja observabilidad, sensores avanzados y bahías internas, aunque su desarrollo sigue limitado por pruebas y pérdidas.
Diseño de ala volante, control computarizado y origen técnico
Integrar una carga útil de combate cercana a las dos toneladas en una plataforma no tripulada de baja observabilidad plantea exigencias estructurales que una configuración de ala volante resuelve solo en parte. La eliminación de superficies de cola reduce fuentes de reflexión radar y disminuye la resistencia aerodinámica, pero priva a la aeronave del brazo de momento longitudinal que aporta estabilidad natural.
Por ello, todo vehículo con esta arquitectura necesita leyes de control computarizadas capaces de corregir de forma constante la actitud, admitir inestabilidad estática y operar con sistemas de actuación redundantes. El S-70 Okhotnik-B, desarrollado por Sukhoi con participación de la Corporación Aeronáutica MiG, encarna esa solución dentro del programa ruso de vehículo aéreo de combate no tripulado pesado para las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia.
La célula del S-70 combina dos antecedentes técnicos. Del Mikoyan Skat, una maqueta a escala real presentada en el MAKS de 2007 que nunca llegó a volar, heredó la configuración aerodinámica general y la experiencia en la integración de sensores dentro de un cuerpo sin cola. Del Su-57, entonces conocido como PAK FA, recibió componentes de aviónica, arquitectura de misión, radar de barrido electrónico activo y una derivación del motor turbofán.

En 2011, el Ministerio de Defensa ruso adjudicó a Sukhoi el contrato de desarrollo, cuyos trabajos quedaron a cargo de la Planta de Aviación de Novosibirsk Chkalov. La aeronave mide veinte metros de envergadura y catorce metros de longitud, con un peso máximo al despegue de veinticinco toneladas, estructura de materiales compuestos y revestimientos absorbentes de radiación radar.
Datos técnicos principales del S-70 Okhotnik-B
- Envergadura de veinte metros y longitud de catorce metros.
- Peso máximo al despegue de veinticinco toneladas.
- Bahía interna con dos compartimentos y capacidad aproximada de dos mil kilogramos.
- Velocidad máxima cercana a mil kilómetros por hora y alcance estimado de seis mil kilómetros.
Propulsión, baja observabilidad, sensores y armamento interno
El perfil alar, continuo y sin rupturas marcadas, está diseñado para desviar la energía electromagnética incidente fuera del eje de retorno hacia el emisor. La toma de aire es única, dorsal y situada detrás del borde de ataque. El primer prototipo, marcado con el número 071, montaba un turbofán AL-31F con una tobera circular convencional.
Aunque esa solución era suficiente para las pruebas iniciales, no reducía la firma infrarroja ni la sección transversal radar, lo que limitaba el objetivo de baja observabilidad de la plataforma. El segundo prototipo, presentado en diciembre de 2021, incorporó una tobera plana sin postquemador, alimentada por un AL-41F derivado del motor del Su-57.
Esta tobera bidimensional reduce la emisión térmica orientable y la reflexión radar en el sector posterior. Al prescindir de postquemador, la aeronave queda limitada a un régimen de vuelo subsónico, con una velocidad máxima cercana a los mil kilómetros por hora y un alcance estimado de seis mil kilómetros. La bahía de armamento está formada por dos compartimentos internos con una capacidad total aproximada de dos mil kilogramos.

Durante la campaña de ensayos, el dron lanzó bombas de caída libre en 2021 y municiones de precisión guiada en 2022. Entre el armamento documentado figura la bomba planeadora UMPB D-30SN, equipada con kit de ala desplegable y sistema de guía inercial con corrección satelital. El transporte interno de la carga permite conservar el perfil de baja observabilidad durante la aproximación al blanco.
El conjunto de sensores comprende un radar activo de barrido electrónico, equipos electroópticos e infrarrojos, y receptores de inteligencia electrónica. Esta configuración permite realizar reconocimiento, designar blancos y captar emisiones hostiles sin emplear emisiones activas del radar de manera permanente.
Operación con el Su-57 y pérdida del primer prototipo en Ucrania
La lógica operativa del S-70 se ajusta al concepto de ala leal bajo control de un caza tripulado. En el esquema previsto, el dron vuela por delante del Su-57 para ampliar su cobertura de detección y facilitar el empleo de armas de largo alcance sin exponer al avión tripulado a las defensas antiaéreas enemigas.
A través de un enlace de datos, el piloto del Su-57 distribuye los blancos entre su propia plataforma y el dron. El primer vuelo conjunto tuvo lugar el 27 de septiembre de 2019, duró más de treinta minutos, se realizó en modo automatizado y alcanzó una altitud de mil seiscientos metros.
Después de 2023, el programa pasó a la fase de ensayos estatales, con previsiones de producción en serie fijadas sucesivamente para 2024 y 2025 sin confirmación de inicio. Hasta entonces se habían construido dos prototipos capaces de volar, mientras un tercero y un cuarto permanecían en distintas etapas de fabricación.

El 5 de octubre de 2024, un S-70 despegó de la base aérea de Akhtubinsk junto a un Su-57 para una misión de prueba operativa sobre Ucrania. Durante el vuelo, el dron perdió el enlace de control con la estación terrestre y se desplazó hacia territorio bajo control ucraniano. El Su-57 lo interceptó y lo abatió con un misil aire-aire cerca de Kostiantynivka, en el óblast de Donetsk.
Los restos recuperados mostraban una bomba UMPB D-30SN alojada en la bahía, lo que confirmaba que la aeronave efectuaba ensayos con munición real. Posteriormente, el lugar del impacto fue atacado con un misil balístico Iskander. La policía ucraniana retiró los fragmentos antes de ese impacto.
Ensayos recientes y continuidad del programa S-70 Okhotnik-B
La destrucción del primer prototipo dejó al programa con un solo ejemplar en vuelo: el segundo prototipo, equipado con tobera plana. Durante 2025, imágenes satelitales lo registraron en el 929.º Centro Estatal de Vuelo de Akhtubinsk en al menos tres ocasiones: abril, agosto y octubre.

La reanudación de las pruebas indica que el programa sigue en marcha, aunque restringido al espacio aéreo ruso. En abril de 2026, fuentes de la corporación Rostec informaron que el S-70 había entrado en la fase de ensayos estatales y participaba en misiones experimentales de combate.
El Okhotnik-B continúa en desarrollo sin una producción en serie confirmada. El segundo prototipo sigue como la única plataforma de pruebas activa, y el ritmo del programa muestra las restricciones derivadas de la pérdida de un ejemplar, las limitaciones presupuestarias y la competencia con otros proyectos dentro de la aviación militar rusa.
Su configuración actual reúne el fuselaje de ala volante, el motor sin postquemador con tobera plana y la bahía interna para munición guiada. La aeronave opera bajo control del piloto del Su-57 dentro del concepto de ala leal.