Un judío estadounidense de 98 años intenta recuperar un cuadro de Vincent van Gogh que, según sostiene, fue arrebatado a su abuelo, propietario de la obra antes del ascenso del nazismo en Alemania.
La pintura, titulada Hôpital Saint-Paul à Saint-Rémy-de-Provence (1889), representa a un hombre —el médico de Van Gogh— de pie frente al manicomio donde el artista recibió tratamiento. La obra se encuentra actualmente en el Museo de Orsay, en París.
Klaus Kallmann afirma que el cuadro fue sustraído a su abuelo, Felix Kallmann, un industrial y coleccionista judío alemán de Berlín.
De acuerdo con los registros, Kallmann intentó vender la pintura en 1932. Poco después se perdió su rastro, hasta que reapareció en 1934 en la galería de un conocido marchante. Durante las décadas siguientes, la obra cambió de manos en numerosas ocasiones antes de acabar en el museo.
Los investigadores franceses consideran probable que la familia fuera perseguida bajo el régimen nazi, aunque no han podido determinar si el cuadro se vendió bajo coacción. Tampoco han encontrado pruebas claras de una venta forzada.
El caso se centra en si una venta realizada por un coleccionista judío en los primeros años de la Alemania nazi debe considerarse automáticamente involuntaria. La Comisión Francesa para la Indemnización de las Víctimas de la Espoliación estudia actualmente la cuestión.