Nuevos documentos judiciales revelados en Estados Unidos ofrecen una mirada poco habitual al enfrentamiento que se desarrolló durante semanas, entre bastidores, entre la empresa de inteligencia artificial Anthropic y el Pentágono. La correspondencia entre el director ejecutivo de la compañía, Dario Amodei, y el subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería, Emil Michael, muestra cómo unas diferencias de principio derivaron en un choque que terminó con el colapso de las negociaciones y una disputa judicial.
A comienzos de enero, el Pentágono dejó claro que exigía plena libertad de acción en el uso del modelo de inteligencia artificial Claude. Anthropic, por su parte, buscó establecer límites claros al uso del modelo para vigilancia de ciudadanos y para sistemas de armas autónomos.
Anthropic y el Pentágono chocaron por el uso de Claude después de que la empresa intentara limitar su aplicación en vigilancia de ciudadanos y sistemas de armas autónomos, mientras Defensa exigía libertad para cualquier uso legal.
El 15 de enero, Amodei intentó explicar la postura de la empresa. “Hay formas legales de utilizar la inteligencia artificial con fines de vigilancia”, escribió, y advirtió que la legislación estadounidense permite en ciertos casos la recopilación de inteligencia que podría incluir también comunicaciones de ciudadanos estadounidenses. Desde su perspectiva, el hecho de que un uso sea legal no basta para justificarlo.
La respuesta del Pentágono fue tajante. En un correo electrónico enviado el 4 de febrero, Emil Michael rechazó las exigencias de la empresa y dejó claro que el Departamento de Defensa insistía en utilizar inteligencia artificial “en cualquier caso de uso legal”. Añadió que no quería “imponer algo artificial” si las diferencias entre las partes eran tan amplias. Amodei respondió después en un tono similar, al admitir que quizá no existiera una forma de salvar las discrepancias.
La tensión continuó durante el resto del mes. Después de que Anthropic intentara proponer otra fórmula de compromiso sobre el uso en sistemas de armas, el Pentágono también la rechazó. El 26 de febrero, Amodei escribió que la última propuesta del Departamento de Defensa “añade lagunas” y admitió que “no hay forma de avanzar y trabajar juntos”.
Al día siguiente, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que ordenaba clasificar a Anthropic como “riesgo para la cadena de suministro”, una decisión que implicaba que los organismos que trabajan con el Pentágono ya no podrían utilizar los modelos de inteligencia artificial de la empresa. Posteriormente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también ordenó a las agencias gubernamentales dejar de usar las herramientas de la compañía, aunque un juez federal suspendió parte de las medidas hasta que se dicte una resolución judicial.
Los documentos también revelan la reacción inmediata dentro del Gobierno. Las agencias federales iniciaron una carrera para retirar Claude de sus sistemas y buscar alternativas, mientras que en el Pentágono señalaron que cerca de dos tercios de las unidades que usaban los modelos de Anthropic ya habían migrado a otras plataformas.
En respuesta a los acontecimientos, Anthropic declaró: “Esta demanda era necesaria para proteger a Anthropic, a nuestros clientes y a nuestros socios, pero seguimos centrados en trabajar de forma productiva con el Gobierno para garantizar que todos los estadounidenses se beneficien de una inteligencia artificial segura y fiable”.