La policía griega abrió una investigación oficial después de una inusual marcha protagonizada en los últimos días por decenas de activistas árabes radicales propalestinos en las calles de Tesalónica.
Los manifestantes, que vestían camisetas negras con la bandera de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), recorrieron el centro de la ciudad en una protesta presentada por sus organizadores como una “gira antisionista”. La movilización generó una fuerte tensión y provocó una amplia indignación en distintos sectores de la población griega.
Grecia investiga una marcha contra Israel en Tesalónica después de que activistas propalestinos recorrieran el centro de la ciudad en una protesta descrita como una “gira antisionista”.
De acuerdo con medios locales de Grecia, las autoridades policiales examinan si los cánticos coreados durante la marcha pueden constituir incitación al odio o a la violencia, así como si existen fundamentos para procesar a los organizadores del acto.
La convocatoria fue impulsada por activistas vinculados al grupo anarquista de extrema izquierda “Rouvikonas”. En un comunicado, los organizadores afirmaron de forma expresa que el propósito de la marcha era “protestar contra la creciente presencia israelí en Tesalónica y la transformación de la ciudad en un importante destino turístico para los israelíes”.
El episodio suscitó una firme condena y una honda preocupación entre instituciones de la comunidad judía en Grecia y en el exterior. La Junta Central de Comunidades Judías de Grecia (KIS) difundió una declaración particularmente dura, en la que trazó un paralelismo directo y alarmante entre la marcha reciente y algunos de los episodios más oscuros de la historia antisemita de la ciudad.
“Exactamente 95 años después de que escuadrones de asalto recorrieran las calles de Tesalónica atacando a los judíos, han reaparecido grupos organizados vestidos de negro, sembrando el miedo entre los judíos y los israelíes”, señaló el comunicado del Consejo.
El Congreso Judío Mundial también se sumó a las críticas mediante una respuesta oficial en la que sostuvo que el suceso no podía considerarse una protesta legítima, sino un intento deliberado de intimidar y debilitar la seguridad de la comunidad judía local y de los turistas que visitan la ciudad.