Benjamín Netanyahu prepara los últimos detalles de la campaña del Likud antes de que mañana comience oficialmente el periodo electoral. En las recientes reuniones estratégicas con ministros y diputados, el primer ministro presentó los principales mensajes de una campaña que se articulará en torno a dos asuntos: los logros de seguridad obtenidos desde la masacre del 7 de octubre y la reforma judicial.
El Likud buscará destacar los resultados alcanzados por Israel en los distintos frentes y, al mismo tiempo, advertir sobre las consecuencias que tendría una llegada al poder del bloque rival. La campaña también situará nuevamente la reforma judicial entre las cuestiones centrales sobre las que la ciudadanía deberá decidir en las urnas.
En el ámbito de la seguridad, Netanyahu pondrá el foco en los golpes contra el eje iraní. El balance que presentará incluirá la eliminación de sus principales dirigentes, entre ellos el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, científicos nucleares y altos cargos de Hezbolá y Hamás, como Hasán Nasrala, Yahya Sinwar, Ismail Haniya, Mohamed Deif, Marwan Issa y Saleh al-Arouri. Asimismo, se subrayarán los daños ocasionados a la infraestructura destinada a producir misiles balísticos.
Respecto de la Franja de Gaza, el mensaje sostendrá que la cúpula de Hamás fue eliminada y que actualmente nadie puede identificar al líder de la organización. También señalará que Israel controla cerca del 70 % del territorio y que la amenaza contra la seguridad del Estado de Israel disminuyó de forma considerable.
Para el frente norte, el primer ministro prevé resaltar los ataques contra la dirección de Hezbolá y el control de seguridad sobre el terreno, incluida la zona del Beaufort. A ello sumará el acuerdo con el Líbano, que consolida esos resultados, y la destrucción de cerca del 93 % del arsenal de aproximadamente 150.000 misiles que poseía la organización.
La ampliación de los asentamientos y el desmantelamiento de al menos cien puestos de avanzada palestinos ilegales formarán parte del balance sobre Judea y Samaria. La campaña también mencionará la cooperación con Estados Unidos, el regreso de los rehenes, las operaciones en Yemen y el control del corredor Filadelfia.
Netanyahu no se limitará a enumerar esos resultados, sino que buscará contrastarlos directamente con las posiciones de sus adversarios políticos. La comparación se dirigirá especialmente contra Gadi Eisenkot y sus aliados, quienes, según el primer ministro, defendieron en el pasado posturas que habrían llevado a la rendición.
El Likud advertirá, además, que una victoria del bloque rival con el respaldo de los partidos árabes podría poner en riesgo los logros alcanzados en seguridad. Esa disyuntiva se presentará a la ciudadanía mediante una pregunta directa: “¿A quién prefieren?”.
La reforma judicial constituirá el segundo eje de la campaña. De acuerdo con la información obtenida por Noticias 14, Netanyahu ordenó elaborar una relación detallada de las decisiones del Gobierno y de las leyes que, según el Likud, fueron bloqueadas por el Tribunal Supremo y por la fiscal general del Estado. Ese listado será utilizado como parte del mensaje electoral.
También en este terreno, la campaña planteará una elección entre Netanyahu y la reforma judicial, por un lado, y la continuidad del “gobierno de los funcionarios”, como lo denomina el Likud, por otro. Entre los nombres que se citarán expresamente figuran el fiscal general adjunto Gil Limon y la fiscal general Gali Baharav-Miara.
Según Netanyahu, la reforma judicial tendrá esta vez una presencia central y explícita en la campaña, con el objetivo de impedir que posteriormente se sostenga que la cuestión no fue sometida a la decisión de la ciudadanía.





