Meses después de que se presentaran las primeras denuncias, “Sara”, empleada de la Corte Penal Internacional y asistente personal de Karim Khan, el fiscal jefe de La Haya que emprendió acciones contra Israel, rompió este jueves su silencio en una entrevista con CNN. La mujer describió una sucesión de episodios de acoso y actos sexuales sin consentimiento que se prolongaron durante un año, desde conductas emocionales y físicas que “se agravaron con el tiempo”.
Según su testimonio, los hechos ocurrieron en el despacho oficial de Khan, en su domicilio e incluso durante viajes de trabajo. Sara afirmó que se sintió “humillada” y que, debido a la relación desigual de poder y al temor de perder su medio de subsistencia, no tenía forma de decir “no”.
La revelación se produce en plena crisis de la CPI. Un informe interno de la oficina ejecutiva recomienda ahora destituir a Khan, después de que una investigación concluyera que existen pruebas sólidas de una relación sexual indebida en la que se aprovechó de su posición. En estas circunstancias, señala el informe, cualquier relación sexual entre Khan y una subordinada “jamás habría podido considerarse apropiada”.
Estos testimonios se conocen apenas unos meses después de que Khan intentara promover órdenes de arresto contra el primer ministro Benjamín Netanyahu, el exministro de Defensa, Yoav Gallant y los ministros Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, bajo acusaciones de crímenes de guerra. Ahora, el propio fiscal afronta acusaciones de extrema gravedad.
Khan y sus abogados continúan rechazando de manera categórica las acusaciones. Sostienen que el proceso de investigación fue largo y tortuoso y que las denuncias forman parte de un intento de desacreditarlo por sus actuaciones contra altos funcionarios israelíes. Está previsto que los 125 Estados miembros de la Corte se reúnan el 24 de julio para una votación decisiva, en la que determinarán si adoptan la recomendación de la oficina ejecutiva y destituyen a Khan a raíz de los graves hallazgos de la investigación.






