Ucrania emplea en combate un número récord de robots terrestres para sustituir a sus soldados en tareas mortales siempre que resulta posible, desde misiones logísticas hasta asaltos en la primera línea.
Aunque estas máquinas ayudan a preservar vidas, también modifican la forma en que el ejército ucraniano sostiene la guerra, cuando el conflicto se aproxima a su cuarto año y medio y las Fuerzas Armadas siguen ante el desafío de la escasez de personal.
Ucrania acelera el despliegue de vehículos terrestres no tripulados. Estos robots asumen misiones logísticas, de vigilancia, reconocimiento y combate para reducir la exposición de los soldados en el frente.
Los comandantes ucranianos declararon a Business Insider que una de las ventajas de los vehículos terrestres no tripulados (UGV, por sus siglas en inglés) es su capacidad para aumentar la “resistencia operativa” de Kiev.
Los robots de guerra no “se fatigan de la misma forma que los humanos, lo cual permite ejecutar tareas constantes como la vigilancia, el transporte o el apoyo en misiones de reconocimiento”, afirmó Grek, comandante de una compañía de UGV del 21.er Regimiento de Sistemas No Tripulados “Kraken”. El militar usó su distintivo de llamada por motivos de seguridad.
El comandante de una unidad de UGV del 2.º Cuerpo “Khartia”, conocido con el alias de Matemático, señaló que el propósito principal de los robots terrestres es reducir la cantidad de soldados que participan en las misiones.
También indicó que los dispositivos ofrecen una ventaja de resistencia: pueden completar más despliegues que una pequeña unidad de infantería y operar en cualquier momento del día. “Sin eso, el ejército ucraniano en realidad no puede existir en la actualidad. Así que, en definitiva, se trata de una cuestión de durabilidad”.
Ucrania acelera la producción de robots para el campo de batalla
Ucrania ha dado prioridad a los UGV dentro de sus inversiones de defensa para este año. El país contrató la fabricación de 25 000 robots en el primer semestre de 2026, el doble que durante todo 2025. Además, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quiere alcanzar una producción de 50 000 unidades antes de finales de año.
Estas inversiones muestran el esfuerzo de Ucrania por sustituir a soldados por máquinas en diversas funciones de combate, en especial durante las misiones logísticas, que presentan un alto riesgo. Las autoridades han elogiado a los UGV por su capacidad comprobada para reducir bajas en el campo de batalla.
Estos sistemas tienen una participación cada vez mayor en la guerra. Zelenski afirmó en abril que los UGV habían realizado más de 22 000 operaciones desde principios de año. Para junio, esa cifra había aumentado a más de 50 000 operaciones.
Los comandantes ucranianos de las unidades robóticas señalaron que el uso de estos aparatos busca reducir el número de combatientes que ejecutan misiones peligrosas, aunque no pretende retirarlos por completo del campo de batalla.
“Mantener la participación humana en la toma de decisiones resulta fundamental”, apuntó Grek. “Los UGV son herramientas de apoyo para las personas; pueden encargarse de las etapas más peligrosas de una misión, mientras los humanos aportan el criterio, el control y la responsabilidad”.
Añadió que la mecanización aumenta la eficiencia, porque permite que menos tropas controlen o coordinen sistemas que antes requerían más recursos y personal.
Los robots se adentran en una línea del frente cada vez más letal
Los robots terrestres resultan especialmente valiosos en la línea del frente, que se ha transformado en una zona letal de varios kilómetros de amplitud, donde cualquier movimiento puede atraer un ataque con drones. Tanto las autoridades como los militares ucranianos han afirmado que esta área sigue en expansión.
Gracias a sensores y cámaras de tecnología avanzada, los robots de guerra proporcionan a las tropas situadas en la retaguardia un mayor conocimiento de la situación, porque facilitan la observación de zonas más cercanas a la línea de combate y, en palabras de Grek, “amplían la capacidad humana”.
El comandante indicó que los operadores pueden “observar, realizar entregas y recuperaciones, inspeccionar o brindar apoyo a las operaciones desde una distancia más segura”.
No obstante, a medida que el campo de batalla aumenta el riesgo para las personas, también lo incrementa para los robots, que se desplazan con lentitud y no tienen la misma protección frente a ataques aéreos que podría ofrecer un vehículo blindado.
En las inmediaciones de la línea de contacto, las unidades robotizadas quizá solo sobrevivan a cinco o diez operaciones antes de su destrucción, declaró Andrii Kushnierov, jefe de pelotón de la 59.ª Brigada de Asalto de Ucrania.
Matemático comentó que, en ciertas zonas del frente, la vida útil de un robot puede alcanzar hasta 20 misiones. En su sector, sin embargo, quizá solo llegue a tres o cuatro. Para los ucranianos, la pérdida de estas máquinas compensa si permite mantener con vida a los soldados.






