El ejército israelí reanudó el miércoles sus ataques contra el sur del Líbano, los primeros desde el 1 de agosto, tras acusar a Hezbolá de una “flagrante violación” del frágil alto el fuego. La ofensiva dejó un muerto y doce heridos, según el Ministerio de Salud libanés, mientras las conversaciones celebradas en Roma para ampliar la tregua entre ambos países sufrían un revés.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no precisaron inicialmente en qué consistió la supuesta infracción cometida por el grupo terrorista. Se limitaron a señalar que habían ejecutado “ataques precisos” como respuesta.
Poco antes de la ofensiva, el ejército emitió su primera advertencia de evacuación en varias semanas para una zona del sur del Líbano. Las autoridades militares instaron a los habitantes de Mansouri a desplazarse al menos un kilómetro al norte de la localidad.
“A la luz de la violación del acuerdo de alto el fuego por parte de la organización terrorista Hezbolá, las FDI se ven obligadas a actuar en su contra con contundencia”, declaró la teniente coronel Ella Waweya, portavoz en lengua árabe del ejército israelí. “Toda persona que se encuentre cerca de agentes, instalaciones o armas de Hezbolá pone su vida en peligro”, añadió.
De acuerdo con el Ministerio de Salud del Líbano, el ataque alcanzó Tebnine, situada a unos 25 kilómetros de Mansouri, y causó la muerte de una persona y heridas a otras doce. La Agencia Nacional de Noticias, de titularidad estatal, informó de que el bombardeo impactó en una sala de oración ubicada en el cementerio de la ciudad. La identidad de la víctima mortal no se conoció de inmediato.
Durante el alto el fuego, los civiles libaneses habían regresado a Mansouri, unos 10 kilómetros al norte de Israel, bajo la protección del ejército libanés. Según las FDI, las fuerzas libanesas también instalaron en la zona un puesto de control que contravenía los acuerdos.
El ayuntamiento había comunicado el 22 de junio que los residentes podían volver, aunque les pidió mantenerse alejados del sector de la localidad incluido en la denominada “zona de seguridad” de Israel en el sur del Líbano.
Pese al alto el fuego alcanzado el 26 de junio, Mansouri fue blanco de varios ataques y bombardeos de artillería israelíes durante las últimas semanas. Las FDI sostuvieron que la evacuación de la aldea tenía como finalidad proteger a sus habitantes, debido a que las operaciones militares continuaban en el lugar.
La agencia humanitaria de la ONU indicó el martes que más de 800.000 personas desplazadas por los combates en el Líbano habían comenzado a regresar a sus hogares tras la reciente disminución de la violencia. Sin embargo, más de 360.000 permanecían desplazadas.
En paralelo, las conversaciones entre Israel y el Líbano en Roma concluyeron varias horas antes de lo previsto. Distintos informes ofrecieron versiones contradictorias sobre la causa de la suspensión anticipada.
Según una fuente israelí, el embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, acusó a la delegación libanesa de filtrar reiteradamente información falsa a medios de comunicación del Líbano. La fuente señaló que, debido a esas filtraciones, Leiter pidió a los mediadores estadounidenses interrumpir la reunión antes de la hora prevista. No obstante, aclaró que el diálogo seguía programado para reanudarse el jueves.
Más tarde, un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó que las conversaciones habían terminado antes de tiempo, aunque atribuyó la decisión a “los acontecimientos sobre el terreno”, en aparente alusión a los ataques israelíes.
El funcionario restó importancia al adelanto del cierre y recalcó que las reuniones se retomarían el jueves, como estaba previsto.
“Los debates se centraron en una serie de cuestiones políticas y militares y resultaron sumamente productivos. Los equipos técnicos lograron avances en la determinación de detalles clave sobre la aplicación del Marco Trilateral”, afirmó.
Las negociaciones de esta semana buscaban crear grupos de trabajo dedicados a seis asuntos: las fronteras marítimas, las fronteras terrestres, la evaluación de las zonas piloto en las que el ejército libanés ha sustituido a las FDI, el desarme de Hezbolá, la interrupción del flujo de dinero iraní hacia el Líbano y el refuerzo de las labores de reconstrucción en el sur del país.
Las conversaciones directas, respaldadas por Washington, corresponden a la séptima ronda desde que Hezbolá arrastró al Líbano a una guerra más amplia en Oriente Próximo en marzo, después de lanzar cohetes contra Israel en respuesta al asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei.
Israel respondió con intensos ataques aéreos y una invasión terrestre que, según las autoridades libanesas, ha provocado más de 4.300 muertes. Esa cifra no diferencia entre civiles y combatientes.
A finales del mes pasado, Israel aseguró haber matado al menos a 2.500 operativos de Hezbolá, entre ellos cientos de integrantes de la Fuerza Radwan, la unidad de élite del grupo terrorista.






