Una nueva propuesta para retirar del territorio libanés los misiles y drones de Hezbolá está bajo examen en contactos regionales, según informó el diario libanés An-Nahar. De acuerdo con la publicación, las armas serían trasladadas a Irán mediante una coordinación entre Ankara y Teherán, mientras que Israel tendría que retirarse por completo del sur del Líbano.
La posibilidad surgió durante una reunión que el presidente libanés, Joseph Aoun, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, celebraron en Ankara a finales del mes pasado. Ambos analizaron el futuro del armamento pesado de la organización terrorista, con el objetivo de vincular el desmantelamiento de sus principales capacidades militares con la exigencia de Beirut de una retirada israelí.
Según el informe, la propuesta también contempla un compromiso de Estados Unidos y otros países para que Israel no vuelva a atacar territorio libanés una vez concluido el acuerdo. Sin embargo, Hezbolá todavía no ha respondido a la propuesta.
Desde el comienzo de su mandato, el presidente Aoun mantiene conversaciones con la dirigencia de Hezbolá sobre el futuro del arsenal de la organización. Entre las opciones examinadas figuran la transferencia del armamento pesado al Ejército libanés, su retirada del país o su entrega mediante otra fórmula acordada entre las partes.
Según An-Nahar, las partes involucradas en las conversaciones no descartan que Hezbolá conserve, al menos durante una primera etapa, armas ligeras y de calibre medio. La decisión sobre ese armamento quedaría aplazada para un acuerdo separado entre la organización terrorista y el Gobierno libanés.
Por el momento, Hezbolá espera conocer la evolución de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. La organización confía en que acuerdos más amplios entre Washington y Teherán, que incluyan entendimientos sobre el estrecho de Ormuz, contribuyan a impulsar la propuesta en el ámbito libanés.
Otra cuestión aún sin resolver es la identidad de la fuerza internacional que se desplegaría a lo largo de la frontera entre Israel y el Líbano para supervisar la aplicación del acuerdo. El asunto se ha discutido en Roma y otras capitales, pero, según la publicación, Israel todavía no ha dado su consentimiento para el despliegue de una fuerza de este tipo.
Turquía ha expresado su disposición a participar en el acuerdo, pero exige que el proceso se coordine con Irán y que antes se aclare el estado de las relaciones entre Teherán y la Administración Trump. Ankara mantiene contactos con Hezbolá también a través de canales de seguridad, aunque Turquía rechaza la participación de la organización en la guerra civil siria y su prolongado apoyo al régimen de Assad.
Al mismo tiempo, Ankara no quiere que Israel derrote a Hezbolá. Según el informe, Erdogan expresó su preocupación ante una posible expansión de la actividad israelí desde el sur del Líbano hasta el sur de Siria y la Franja de Gaza. También se afirmó que advirtió al presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, contra el envío de fuerzas hacia el Líbano para enfrentarse a Hezbolá.
Una de las posibilidades analizadas es el despliegue de una fuerza turca en el sur del Líbano como parte del mecanismo internacional de supervisión. Ankara ha dejado claro que no aceptará una medida de este tipo sin una coordinación previa con Washington y sin establecer las reglas de actuación frente a Israel. “No podemos permitirnos que un soldado turco muera por fuego israelí”, declaró una fuente turca citada por An-Nahar.
Por ahora, las conversaciones todavía no han desembocado en un acuerdo. Israel no se ha comprometido a retirarse por completo de las zonas que mantiene bajo su control en el sur del Líbano, y Hezbolá aún no ha respondido a la propuesta destinada a retirarle los misiles, los drones y el armamento pesado.






