La ONU advirtió que Yemen afronta el riesgo más grave de volver a una guerra a gran escala desde la tregua negociada por el organismo en 2022. La alerta coincide con el agravamiento de la crisis humanitaria, en un contexto en el que, según Naciones Unidas, más de la mitad de la población sufre inseguridad alimentaria aguda.
El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, informó al Consejo de Seguridad de que la actividad militar se ha incrementado a lo largo de las líneas del frente. La advertencia llega después de un aumento de las hostilidades entre el grupo terrorista hutí, respaldado por Irán, y el gobierno yemení reconocido internacionalmente y apoyado por Arabia Saudita, situación que ha incrementado el temor a un conflicto de mayor alcance y a un aumento de las tensiones en la región.
Grundberg señaló además que la reanudación de los ataques hutíes contra buques comerciales en el mar Rojo y el golfo de Adén podría arrastrar aún más a Yemen hacia una confrontación regional más amplia. Añadió que esa amenaza se produce mientras el comercio y los flujos energéticos de la región ya enfrentan presión por la crisis en el estrecho de Ormuz, cuyo control es objeto de disputa en la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Ante ese escenario, el enviado especial instó a las partes de la guerra yemení a reducir de inmediato la escalada y avanzar hacia un alto el fuego sólido. También afirmó que deben cesar los ataques y las amenazas contra la navegación comercial, así como las acciones transfronterizas.
El deterioro de la seguridad ha ido acompañado de un empeoramiento de la situación humanitaria. El jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, dijo al Consejo de Seguridad que más de la mitad de la población enfrenta inseguridad alimentaria aguda y que 6 millones de personas se encuentran en niveles “de emergencia” de privación de alimentos, al borde de la hambruna.
Tanto Grundberg como Fletcher reclamaron la liberación de los 73 miembros del personal de la ONU retenidos por los hutíes, así como de trabajadores de organizaciones no gubernamentales, integrantes de la sociedad civil y personal de misiones diplomáticas.






