El Tribunal de Distrito de Jerusalén impuso una condena de 22 años y medio de cárcel a Nabil Shaabani, un hombre de 62 años residente en Jerusalén, después de que admitiera su responsabilidad y fuera hallado culpable de un acto de terrorismo que incluyó un intento de asesinato con motivación nacionalista e ideológica, además del robo cometido contra una mujer de aproximadamente 70 años.
La víctima conocía a Shaabani desde hacía años, ya que él había realizado labores de mantenimiento y limpieza en su vivienda. En el marco del acuerdo de declaración de culpabilidad, el acusado reconoció que estranguló a la mujer en dos ocasiones, la apuñaló en el pecho y el cuello, y sustrajo joyas y dinero de su domicilio.
De acuerdo con la acusación modificada aceptada por Shaabani, el hombre atravesaba dificultades económicas y un alejamiento de su familia, situación que lo llevó a sentirse agotado con su vida. Después de ver informes sobre la situación en Gaza durante la Guerra de las Espadas de Hierro, decidió suicidarse mediante un ataque contra judíos por motivos nacionalistas. Su intención inicial era cometer el atentado cerca de la estación del tren ligero ubicada junto al Ayuntamiento de Jerusalén, debido a la presencia de fuerzas de seguridad en ese lugar. Sin embargo, al acudir a la vivienda de la anciana para completar unas reparaciones iniciadas el día anterior, cambió de plan y decidió atacarla, aunque el hecho no terminara con su propia muerte.
Según la acusación, Shaabani mantuvo a la mujer estrangulada durante varios minutos, tomó sus pertenencias y dinero en efectivo, y abandonó la vivienda convencido de que había muerto. Posteriormente recordó que había dejado su bastón en el apartamento y regresó al lugar. Allí comprobó que la víctima seguía con vida, por lo que volvió a estrangularla y la apuñaló en el cuello y el pecho con el objetivo de causarle la muerte. La mujer sufrió heridas graves.
Los fiscales del Distrito de Jerusalén solicitaron una pena de entre 22 y 26 años de prisión, además de la compensación económica máxima. En su petición destacaron el abuso de confianza derivado de la relación previa entre el acusado y la víctima, la violencia del ataque, los intentos reiterados de acabar con su vida, el motivo nacionalista y las consecuencias físicas y psicológicas provocadas a la mujer.
El tribunal señaló que las acciones de Shaabani afectaron “no solo a la denunciante, sino también el frágil tejido de convivencia que existe entre árabes y judíos en Jerusalén”.
Los jueces también remarcaron la gravedad de que el ataque estuviera dirigido contra una persona judía en su lugar de trabajo y que el acusado hubiera aprovechado una relación de conocimiento personal para llevarlo a cabo. Asimismo, destacaron la determinación y la brutalidad presentes en el hecho.
En su fallo, el tribunal afirmó además que “la proliferación en los últimos años de incidentes homicidas de este tipo, cuyo objetivo es matar a judíos simplemente por ser judíos, incluidos los sucesos del 7 de octubre de 2023, exige la imposición de un castigo severo y disuasorio”.
La sentencia indicó que, aunque Shaabani reconoció los cargos poco después de su detención y colaboró durante la investigación, no mostró arrepentimiento por sus actos durante su declaración final ante el tribunal.
Finalmente, el Tribunal de Distrito de Jerusalén condenó a Shaabani a 22,5 años de prisión desde la fecha de su arresto, seis meses de prisión condicional y al pago de una indemnización de 150.000 NIS a la víctima.










