Estados Unidos mantiene la presión sobre Canadá para que adquiera aviones de alerta temprana Boeing E-7 Wedgetail como parte de las negociaciones comerciales bilaterales, pese a que Ottawa seleccionó en mayo al GlobalEye de Saab como proveedor preferente para su futura flota de vigilancia aerotransportada.
The Globe and Mail informó el 14 de agosto de 2026 que Washington vinculó la compra de tecnología estadounidense de defensa, incluidos aviones de radar aerotransportado, con posibles concesiones arancelarias. Canadá todavía no ha firmado un contrato vinculante con Saab, por lo que la selección puede modificarse sin cancelar una orden de producción.
Ottawa prevé adquirir entre cinco y seis aeronaves de alerta temprana y control aerotransportado (AEW&C). Saab fue designada proveedor preferente el 27 de mayo con su GlobalEye, basado en el Bombardier Global 6500 de fabricación canadiense. En la competencia también participaron el E-7 Wedgetail de Boeing, derivado del 737, y el Aeris X de L3Harris.
Washington quiere que Canadá compre más tecnología militar estadounidense
Las exigencias planteadas por Washington dentro de la negociación comercial incluyen que Canadá concrete la compra prevista de 88 cazas F-35A, incorpore tecnología estadounidense a su participación en la arquitectura de defensa Golden Dome, otorgue a Estados Unidos un derecho de tanteo sobre minerales críticos y ofrezca garantías sobre futuros suministros canadienses de petróleo y gas.

Canadá intentaba cerrar una primera fase del acuerdo antes del 19 de agosto, cuando debía entrar en vigor otra ronda de medidas estadounidenses anunciadas. Las conversaciones podían reducir los aranceles vigentes sobre acero, aluminio, automóviles y productos forestales canadienses y evitar nuevas tarifas.
Entre las concesiones examinadas por Ottawa figuraban retirar los aranceles de represalia sobre automóviles estadounidenses, aceptar la interpretación de Washington sobre la asignación de cuotas lácteas y poner fin a programas provinciales de “Compre Canadiense” y a boicots contra bebidas alcohólicas de Estados Unidos.
Canadá todavía puede cambiar el GlobalEye por el E-7
La selección del GlobalEye había quedado vinculada a una participación industrial canadiense amplia. La propuesta utiliza como plataforma el Bombardier Global 6500 y contempla trabajos de integración, mantenimiento y adaptación de sistemas en Canadá. Saab ha asociado el programa con más de 3.000 empleos en el país.
El GlobalEye emplea el radar de barrido electrónico activo Erieye ER instalado en una estructura dorsal fija. Su configuración permite mantener el avión base dentro de la red de soporte de Bombardier y combinarlo con los sensores y sistemas de misión suministrados por Saab.
El E-7 Wedgetail, en cambio, utiliza la familia Boeing 737 Next Generation y el radar MESA de Northrop Grumman, también instalado en una estructura dorsal fija. El sistema ofrece cobertura de 360 grados y puede realizar de forma simultánea tareas de vigilancia aérea y marítima, control de cazas y gestión de batalla.

Australia opera seis E-7, Turquía cuatro y Corea del Sur cuatro. El Reino Unido seleccionó el Wedgetail en 2019 y posteriormente redujo de cinco a tres el número previsto de aeronaves.
Saab también ha obtenido pedidos recientes entre aliados de Canadá. Francia encargó dos GlobalEye en diciembre de 2025, con opciones para otros dos y entregas previstas entre 2029 y 2032. La OTAN también se ha inclinado por esta plataforma como sucesora de su flota de E-3A.
Canadá no dispone actualmente de una flota nacional de grandes aviones AEW&C comparable a los E-3 de Estados Unidos o de la OTAN. Durante décadas ha dependido del NORAD, de medios estadounidenses y de aeronaves de la Alianza para parte de las misiones de vigilancia aerotransportada y gestión de batalla.
La adquisición requerirá, además de los aviones, tripulaciones de misión, controladores de cazas, instructores, personal de mantenimiento, simuladores, soporte de software, repuestos y capacidad de actualización durante toda la vida de la flota. Entre los elementos que deberán mantenerse figuran los sistemas de procesamiento de radar, comunicaciones, enlaces de datos, criptografía, ordenadores de misión y bibliotecas de apoyo electrónico.
Trump ya había amenazado con aranceles contra los aviones canadienses
Bombardier ya había quedado expuesta a la presión comercial estadounidense a comienzos de 2026. El 29 de enero, Donald Trump acusó a Canadá de retrasar indebidamente la certificación de los Gulfstream G500, G600, G700 y G800 y amenazó con restringir la certificación de nuevas aeronaves canadienses en Estados Unidos e imponer un arancel del 50% a los aviones procedentes de Canadá.
Las acciones de Bombardier cayeron alrededor de un 9% en la siguiente apertura de mercado y cerraron la sesión con una baja cercana al 7%. Canadá certificó posteriormente los Gulfstream G700 y G800 el 23 de febrero.
Estados Unidos también quiere acceso preferente a minerales canadienses

Las negociaciones actuales también abarcan el acceso estadounidense a minerales críticos canadienses. Estados Unidos ya ha financiado proyectos de cobre, oro, grafito y cobalto en Quebec y los Territorios del Noroeste mediante mecanismos vinculados a la base industrial de defensa.
Entre los proyectos beneficiados figuran el NICO de Fortune Minerals, centrado en cobalto, oro, bismuto y cobre, y un proyecto de grafito de Lomiko Metals en Quebec. Las fórmulas existentes permiten financiar capacidad productiva canadiense, aunque no conceden a Washington un derecho federal permanente de tanteo sobre los minerales del país.
La eventual flota AEW&C canadiense deberá integrarse con los F-35, los centros de mando del NORAD, radares terrestres, sensores espaciales y otros sistemas de defensa continental. La decisión sobre el GlobalEye o el E-7 permanece abierta mientras Ottawa negocia con Washington el paquete comercial y de defensa.










