La Armada de Estados Unidos estudia el uso de vehículos submarinos no tripulados para transportar piezas y equipos entre portaaviones y submarinos de propulsión nuclear sin que estos tengan que salir a la superficie.
El concepto fue abordado por el contralmirante Chris Cavanaugh, comandante de la Fuerza de Submarinos de la Flota del Pacífico, y el contralmirante Marcos Jasso, comandante del Grupo de Ataque de Portaaviones 9, durante una visita el 30 de julio al portaaviones USS Theodore Roosevelt (CVN 71), después de la fase marítima de los ejercicios RIMPAC 2026. El Departamento de Defensa divulgó detalles del encuentro el 13 de agosto.
La propuesta contempla que un vehículo submarino no tripulado, o UUV, transporte componentes específicos desde un portaaviones hasta un submarino sumergido. El submarino podría desplegar o recuperar el sistema sin abandonar la inmersión, lo que evitaría recurrir a un buque de apoyo o regresar a puerto para recibir determinadas piezas.
Los UUV podrían transportar componentes pequeños y de alto valor
El planteamiento está orientado principalmente al traslado de componentes pequeños y de alto valor, como módulos electrónicos, equipos de sensores, elementos de comunicaciones o determinadas piezas mecánicas. Una avería de este tipo puede obligar a un submarino de ataque a abandonar su zona de patrulla, aunque el componente necesario tenga un volumen reducido.
Los submarinos nucleares de ataque estadounidenses realizan misiones de guerra antisubmarina y antisuperficie, recopilación de inteligencia, ataques terrestres y apoyo a operaciones especiales. La posibilidad de recibir determinados repuestos bajo el agua permitiría atender algunas averías sin interrumpir esas operaciones para dirigirse a un punto logístico.
La Armada ya trabaja con vehículos submarinos no tripulados capaces de ser desplegados desde submarinos. En 2025, el USS Delaware (SSN 791), de la clase Virginia, realizó durante operaciones cerca de Noruega el lanzamiento y recuperación de un UUV Yellow Moray mediante un tubo lanzatorpedos. El vehículo completó tres salidas tácticas sin asistencia de buzos.
Ese procedimiento ofrece una posible base para futuras misiones logísticas. El diámetro de un tubo lanzatorpedos limita el tamaño de las cargas que pueden introducirse en un submarino por esa vía, pero permite trabajar con componentes compactos sin desarrollar necesariamente un sistema completamente nuevo de lanzamiento y recuperación.
Hasta ahora, los UUV de la Armada estadounidense han estado vinculados principalmente con tareas de reconocimiento, inteligencia, guerra de minas, operaciones en el lecho marino y ampliación del alcance de los sensores de submarinos tripulados. Su utilización para transportar repuestos incorporaría una función logística a esas misiones.
La Armada también desarrolla vehículos submarinos de mayor tamaño
La Armada también desarrolla vehículos autónomos de dimensiones mucho mayores. En julio de 2026, un UUV extragrande Orca, fabricado por Boeing, completó una travesía de más de 1.000 millas náuticas en el Pacífico. La institución, sin embargo, no ha identificado al Orca como el vehículo previsto para el reabastecimiento de submarinos.
Tampoco ha divulgado qué capacidad de carga, alcance, arquitectura de navegación o procedimiento de recuperación tendría un futuro sistema logístico. La configuración podría variar según el tamaño de los componentes transportados y la forma en que deban ser transferidos al submarino.
El encuentro bajo el agua plantea problemas de navegación
El desarrollo plantea además problemas de navegación y encuentro bajo el agua. Un UUV tendría que localizar a un submarino cuya posición puede mantenerse deliberadamente oculta y efectuar la aproximación sin recurrir a comunicaciones que expongan innecesariamente a ninguno de los dos sistemas.
La carga tendría que soportar la presión, el agua de mar, los impactos y el trayecto sumergido. Para submarinos que operan bajo restricciones de emisiones, el vehículo también necesitaría un grado elevado de autonomía y procedimientos previamente establecidos para efectuar el encuentro.
Los portaaviones aparecen en el concepto como posibles puntos de origen de esos suministros porque sus grupos de ataque disponen de personal de mantenimiento e inventarios de repuestos. Un UUV podría recoger un componente seleccionado y trasladarlo hasta un submarino sin requerir un encuentro en superficie.
La Armada no ha vinculado públicamente el proyecto con un eventual conflicto con China. Las conversaciones divulgadas se refieren a la integración entre submarinos, grupos de ataque de portaaviones y sistemas submarinos no tripulados, y el reabastecimiento bajo el agua continúa en fase de exploración, no como una capacidad operativa ya desplegada.










