Boaz Melet, padre del capitán de reserva Benayahu Melet, relató el heroísmo de su hijo durante el ataque terrorista ocurrido cerca de Havat Gilad, donde fue uno de los primeros alcanzados por los disparos. Según contó, incluso después de resultar herido consiguió responder contra los terroristas y contribuir a detener el ataque en sus últimos momentos.
En una entrevista especial con Arutz Sheva, Melet habló sobre la pérdida de su hijo, el vínculo que surgió con la familia del mayor Yuval Ezra, quien también murió en el mismo ataque, y su preocupación por lo que considera una falta de comprensión en Israel sobre la amenaza existente en Judea y Samaria.
De acuerdo con Melet, las investigaciones de las FDI y los datos reunidos después del ataque señalan que Benayahu recibió los disparos durante la primera etapa del asalto. A pesar de caer tras ser herido, logró recuperarse, tomar su arma y disparar contra los atacantes antes de morir.
“Luchó hasta su último aliento”, afirmó su padre. “Saber que aun así logró golpear a los terroristas y ayudar a poner fin al incidente nos brinda un pequeño consuelo en medio del inmenso dolor”.
Melet también cuestionó la interpretación que surgió después del ataque, cuando algunas voces responsabilizaron a los excursionistas que estaban en la zona. Según él, esa versión no refleja lo ocurrido.
“Se trataba de un grupo de excursionistas experimentados que no buscaban un enfrentamiento. Al contrario, intentaban evitarlo. Había gente armada en el lugar, pero no desenfundaron sus armas porque creían que el ejército debía encargarse del incidente. Intentar presentarlos como personas que buscaban una provocación es simplemente falso”, señaló.
Durante el período de duelo, la familia Melet estableció una relación cercana con los familiares del mayor Yuval Ezra, quien murió en el mismo ataque. Boaz explicó que ese vínculo nació del dolor compartido: primero acudió a acompañar a la familia Ezra y, más tarde, integrantes de esa familia visitaron el lugar donde ocurrió el ataque.
“Este asesinato nos unió”, expresó. “Se plantará un viñedo allí en memoria de ambos, y también existe el deseo de establecer un monumento conmemorativo conjunto para que su recuerdo permanezca vivo en el lugar donde cayeron”.
Para el padre de Benayahu, el significado del ataque va más allá de la tragedia personal. Considera que la sociedad israelí todavía no comprende plenamente la naturaleza de la guerra en Judea y Samaria. Según explicó, su hijo dedicó años a recopilar información sobre las actividades de la Autoridad Palestina y creó una iniciativa para mostrar al público que, en su opinión, Israel enfrenta a un enemigo organizado y no únicamente una disputa local.
“Seguimos hablando de disputas entre vecinos mientras hay quienes adoctrinan a la gente para la destrucción de Israel. Mientras no reconozcamos esta realidad, seguiremos pagando un precio muy alto”, afirmó.
Melet también sostuvo que deben revisarse las reglas de enfrentamiento aplicadas por los soldados.
“Me queda absolutamente claro que el desastre podría haberse evitado”, dijo. “Aunque la normativa permita abrir fuego, en la práctica existe un gran temor a hacerlo por la posibilidad de investigaciones y procesos judiciales posteriores. Esa es una realidad que afecta a los soldados en el terreno y que puede costar vidas”.
Al hablar de su hijo, el tono de Boaz Melet cambió. Lo describió como una persona con un fuerte sentido de misión, comprometida con la Tierra de Israel y con sus habitantes. Recordó que Benayahu luchó por incorporarse al servicio militar pese a las dificultades, completó su formación con honores y veía el ejército como parte esencial de su responsabilidad nacional.
“Me dijo que si estallaba la guerra, no estaba dispuesto a quedarse de brazos cruzados. Quería estar allí cuando el Estado de Israel lo necesitara”.
Según su padre, Benayahu también continuó la tradición familiar vinculada al movimiento de asentamientos, aunque desde una perspectiva propia basada en la iniciativa y la responsabilidad personal. Afirmó que muchos proyectos que hoy son considerados normales comenzaron gracias a jóvenes que decidieron actuar sin esperar instrucciones de las autoridades.
“Él creía que hay que actuar y no esperar a que otro haga el trabajo”, recordó.
Al final de la entrevista, Melet habló del dolor que permanece tras la muerte de su hijo.
“He guardado luto por un hermano, por mi padre y por mi madre, pero el dolor de perder a un hijo es una realidad completamente diferente”, dijo, al explicar que todavía le resulta difícil asimilar la pérdida y aceptar que Benayahu ya no regresará.
Junto al sufrimiento, intenta mantener vivo el legado que dejó su hijo: el amor por la Tierra de Israel, el compromiso con las personas, la defensa de la verdad sin abandonar el respeto hacia los demás y la voluntad de seguir construyendo y dando vida incluso después de una pérdida devastadora.










