Fanny Michaeli, madre de dos soldados israelíes, deberá pagar unos ₪210 000 tras ser condenada en una demanda por difamación presentada por Shikma Bressler a raíz de publicaciones difundidas después de la masacre del 7 de octubre.
Michaeli relató que, en los días posteriores al ataque, publicó duras críticas contra Bressler, una de las dirigentes de las protestas, y contra la organización “Hermanos de Armas”. “Dije todo lo que tenía en el corazón en medio de una fuerte conmoción emocional”, afirmó. “Tengo dos hijos que son soldados y me dolió mucho lo que ellos publicaban en las redes”.
Bressler presentó la demanda por una serie de mensajes en los que Michaeli la acusó, entre otras cosas, de traicionar al país, ayudar a Hamás y ser responsable de la masacre, además de utilizar expresiones ofensivas.
El Tribunal de Magistrados de Jerusalén determinó que las publicaciones eran difamatorias y que Michaeli no había demostrado su veracidad. También rechazó el argumento de que la demanda tuviera como objetivo silenciarla.
Bressler había reclamado ₪600 000. El tribunal fijó una indemnización de ₪100 000, más actualización e intereses, junto con ₪35 000 en honorarios legales y ₪5 500 en costas. Michaeli sostiene que el monto total que deberá pagar asciende a unos ₪210 000.
Además, afirmó que “Hermanos de Armas” mantiene contra ella otro procedimiento judicial por aproximadamente ₪3 millones.
Amalia Ozer, que acompaña a Michaeli y asegura que también ha sido demandada por “Hermanos de Armas”, sostuvo que estos procesos buscan inhibir determinadas expresiones políticas. “Aquí hay una intención de cercenar el debate en la derecha, de impedir que la derecha exprese su opinión”, declaró.
Según Ozer, las demandas se utilizan “como herramienta de disuasión para generar un efecto inhibidor en la sociedad”. También afirmó que existen diferencias de recursos entre sectores políticos: “La diferencia entre la derecha y la izquierda es que la izquierda tiene entidades extranjeras y organizaciones que reciben miles de millones, mientras que nosotros solo nos tenemos a nosotros mismos”.
Ozer creó el “Centro de Operaciones por la Libertad de Expresión” e impulsó una campaña de financiación colectiva para ayudar a Michaeli bajo el lema “No abandonamos a Fanny”.
Michaeli afirmó que los procedimientos judiciales han tenido consecuencias económicas, psicológicas y familiares. “Esto afecta todos los ámbitos de la vida familiar, en lo económico, lo psicológico y lo emocional. Intento recuperarme en medio de esta dificultad”.
“Mis hijos tienen que ir al frente sabiendo que alguien intenta silenciar a su madre con demandas por cantidades tan enormes”, concluyó.










