Ivanka, hija del presidente de Estados Unidos Donald Trump, creció en un hogar cristiano, pero en una etapa decisiva de su vida optó por convertirse al judaísmo. Completó el proceso antes de casarse en 2009 con el empresario judío Jared Kushner, después de unos dos años de estudios bajo la orientación del rabino Haskel Lookstein, de la Congregación Kehilath Jeshurun de Nueva York. Quería que su decisión de adoptar el judaísmo fuera propia y no dependiera únicamente de su relación de pareja.
Desde entonces, el judaísmo ocupa un lugar central en su vida y en la familia que formó con Kushner. Ambos observan el shabat y las normas de kashrut, y celebran las festividades judías. A lo largo de los años, Ivanka ha hablado del lugar que el judaísmo adquirió en su vida y lo ha descrito como “una enorme bendición”, especialmente por su relación con sus hijos. Hace algunos años habló abiertamente de este aspecto de su vida en una entrevista especial con la multimillonaria judía Miriam Adelson.
Un video de un acto de la organización Israeli-American Council (IAC), en el que participó Ivanka, volvió a circular recientemente en las redes sociales. Durante el encuentro afirmó: “Al mirar atrás, la decisión me parece tan correcta y evidente. Me convertí antes de que nos comprometiéramos. Sentía que era importante tomar la decisión por mí misma y necesitaba sentir esa conexión profunda, saber que era algo que quería hacer al margen de nuestra relación”. También recalcó que no suele hablar públicamente sobre este tema.
Ivanka explicó que ella y su esposo “estamos agradecidos todos los días por la base de vida judía que compartimos. Al mismo tiempo, fue bastante intimidante por la cantidad de cosas que tuve que aprender y por el estilo de vida que asumí”. Añadió que, si la conversión no hubiera sido algo que estaba dispuesta a hacer incluso sin el amor que sentía por su esposo, no estaba segura de que hubiera podido mantenerse a largo plazo.
“Es una enorme bendición en nuestras vidas. Lo veo especialmente ahora que criamos a nuestros hijos. Lo que hace tan especial al judaísmo es la manera en que asegura la conexión con la familia”, afirmó. Añadió que, especialmente debido a las funciones públicas que ambos han desempeñado, el tiempo dedicado a la familia tiene una importancia fundamental. “Reservar tiempo en torno al shabat y las festividades judías para cuidar nuestra relación es una gran bendición”, subrayó.
Más adelante señaló que, al mirar atrás, se alegra de haber optado por la conversión antes de casarse, “porque es un compromiso importante y ha sido muy gratificante. No creo que alguien pueda hacerlo por otra persona. Hay que hacerlo por uno mismo, y entonces aporta beneficios a todos los demás aspectos de la vida”.
Al final resumió con una sonrisa: “Es más de lo que he dicho nunca sobre este tema, así que esto queda aquí, ¿verdad?”.










