Aerospace Bristol alcanzó una nueva etapa en la restauración de su Bristol Type 170 Freighter, un histórico avión de carga construido en 1953 y considerado el único ejemplar superviviente de este modelo en Europa.
La aeronave salió recientemente de su hangar de conservación mientras avanza un proyecto que prevé unas 10.000 horas de trabajo y la participación de hasta 50 voluntarios especializados, entre ellos antiguos ingenieros aeroespaciales y exempleados de Bristol Aeroplane Company.
El objetivo es devolver el Freighter a condiciones óptimas para su exhibición estática completa. Sus alas, que actualmente permanecen separadas del fuselaje y atraviesan su propio proceso de restauración, serán reinstaladas posteriormente. Una vez ensamblado, el avión tendrá una envergadura de 32,9 metros.

“Ver a nuestro Freighter en todo su esplendor representa un momento verdaderamente especial”, afirmó Sally Cordwell, directora ejecutiva de Aerospace Bristol, quien destacó el trabajo realizado desde que la aeronave regresó a la ciudad en 2018.
El ejemplar, identificado como NZ5911, fue fabricado en Filton para la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda. Permaneció en servicio militar hasta 1977 y participó en misiones durante la guerra de Vietnam. Tras ser vendido a un operador civil tuvo poco uso y quedó en tierra desde 1978, almacenado durante décadas a la intemperie antes de ser adquirido por el museo.
El Bristol Freighter realizó su primer vuelo en 1945 y se distinguió por su cabina elevada y las grandes puertas de carga instaladas en el morro, una configuración que facilitaba el transporte de vehículos. Se construyeron más de 200 unidades y menos del 10% sobreviven actualmente. El último vuelo conocido de uno de estos aparatos tuvo lugar en Canadá en 2004.

El modelo tuvo una amplia difusión internacional: prestó servicio civil en 22 países de seis continentes y también fue utilizado por fuerzas armadas u operadores estatales de ocho naciones. Su variante alargada, el Superfreighter, se especializó en servicios de transporte aéreo de automóviles y pasajeros.
La restauración es la más ambiciosa emprendida hasta ahora por Aerospace Bristol y se desarrollará en gran medida a la vista de los visitantes, que podrán seguir el proceso durante los próximos años.
El museo, inaugurado en 2017 en los terrenos del antiguo complejo aeronáutico de Filton, conserva además otros aviones vinculados a la industria británica. Su pieza central es el G-BOAF, el último Concorde construido, cuyo desarrollo se benefició de la experiencia acumulada por Bristol en anteriores programas aeronáuticos.










