Las fuerzas militares de Israel destruyeron la infraestructura subterránea de Hezbolá en la cresta de Ali al-Taher, en el Líbano. Esta red tomó dos décadas de construcción bajo la dirección y el financiamiento del régimen iraní. La instalación servía como complejo de mando central para la unidad Badr. Desde este lugar, Hezbolá administró los combates en el sur del Líbano durante diversas operaciones recientes.
El desmantelamiento marca el fin de una maniobra terrestre sorpresiva. Las tropas de la 36ª División cruzaron el río Litani y capturaron la cresta de Beaufort desde una dirección inesperada. Luego, la Brigada de Comandos y las tropas de ingeniería de la Unidad Yahalom despejaron las rutas bajo tierra para su neutralización.
Durante los últimos meses, las tropas rodearon el área para incrementar la presión sobre los terroristas atrincherados en el interior. Las fuerzas israelíes eliminaron desde el aire y en combates cuerpo a cuerpo a todos los combatientes que intentaron huir o llevar suministros. Pese a la promesa de defender la infraestructura a cualquier costo, Hezbolá fracasó y abandonó a su personal a la muerte en los túneles.
En el corazón de la estructura, los soldados hallaron numerosas armas de fabricación iraní. Este hallazgo confirma a Hezbolá como un brazo de Irán para desestabilizar la región. Las misiones concluyeron con éxito, aunque tuvieron un costo muy alto por la pérdida de soldados israelíes en batalla. Las tropas reafirmaron su compromiso de defensa fronteriza contra futuras amenazas.









