Las tropas inspeccionaron el interior de los túneles de Hezbolá bajo la cordillera de Ali Taher, en el sur del Líbano. Posteriormente, este complejo subterráneo quedó destruido anoche.
Se calcula que unos 50 milicianos se refugiaron bajo la cordillera al entrar en vigor un nuevo alto el fuego en junio. En estas instalaciones no había miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, a diferencia de lo que indicaban informes recientes.
Durante la ofensiva para tomar este sitio subterráneo, muchos de estos combatientes murieron. Entre los muertos se encuentran personas que intentaban huir y otras que buscaban traer refuerzos.
Dos milicianos sufrieron un ataque letal luego de abrir fuego desde uno de los pozos. Además, los soldados encontraron cerca de una docena de cadáveres dentro de estos pasadizos.
Pese a ello, se estima que varios efectivos lograron escapar de la zona.
Tras la demolición, las fuerzas israelíes reorganizarán su despliegue local. Mantendrán el control de la colina mediante vigilancia y potencia de fuego.










