Un cuarto de siglo después de los atentados del 11 de septiembre, Al Qaeda y otros grupos terroristas han recuperado presencia en Afganistán tras la retirada de Estados Unidos y el regreso de los talibanes al poder en 2021.
Al Qaeda y sus ramas han establecido al menos ocho bases en el país durante los últimos tres años. Estado Islámico, su principal rival, también ha abierto centros de entrenamiento en Afganistán en los últimos años.
El retorno de los talibanes ha restablecido un entorno permisivo que ha facilitado la consolidación de Al Qaeda, con casas seguras y campos de entrenamiento repartidos por Afganistán.
Aun así, los grupos terroristas que han ganado terreno en el país parecen concentrar más su actividad en conflictos regionales que en una yihad mundial. También afrontan límites por la cautela de los talibanes ante el riesgo de provocar una nueva intervención internacional en Afganistán.










