Las FDI no planean retirarse de la cresta de Ali Taher, en el sur del Líbano, pese a haber destruido las infraestructuras que eran el objetivo de la operación. El Mando Norte mantendrá la línea amarilla y reorganizará sus fuerzas en la zona después de completar la misión.
El Estado Mayor aún no ha presentado al nivel político un nuevo esquema defensivo para el sector. En el Mando Norte prevén ajustes tácticos destinados a conservar los resultados obtenidos hasta ahora.
En los últimos días, Beirut y Jerusalén intercambiaron mensajes por mediación de Estados Unidos para reducir la tensión. Israel explicó que la operación en Ali Taher tenía como objetivo destruir infraestructuras que amenazaban la retaguardia israelí y alteraban la vida de civiles libaneses en el área.
Alcaldes y autoridades locales del sur del Líbano han exigido a Hezbolá que retire armas almacenadas dentro de sus localidades. En algunos casos también impidieron actividades de la organización por temor a ataques israelíes contra edificios y a daños entre la población civil.
Fuentes libanesas sostienen que el Ejército del Líbano actúa contra infraestructuras y miembros de Hezbolá de acuerdo con los entendimientos alcanzados, aunque Israel espera que acelere esas operaciones.

El jefe del Estado Mayor de las FDI visitó el Mando Norte y pidió al Ejército libanés que se oponga a la actividad de Hezbolá en el sur, recoja sus armas, destruya las infraestructuras existentes e impida que la organización restablezca su presencia.
Oficiales del Mando Norte afirman que, si el Ejército libanés no cumple esos compromisos, las FDI intervendrán para impedir la construcción o conservación de infraestructuras que amenacen a las comunidades del norte de Israel.
Las estimaciones militares israelíes sitúan en unos 50 el número de combatientes presentes en la cresta de Ali Taher. La mayoría habría muerto durante la operación y otros abandonaron sus posiciones y huyeron hacia Beirut.
Un oficial de alto rango señaló que las FDI también atacaron a combatientes que intentaron llegar a la cresta para reforzar o evacuar a sus compañeros. Calculó en al menos diez los miembros de Hezbolá que trataron de incorporarse a la zona.
Las fuerzas israelíes también impidieron el ingreso de suministros. Al entrar en los trazados subterráneos encontraron cadáveres, lo que permitió completar su evaluación de lo ocurrido. El oficial rechazó las versiones que hablaban de cientos de combatientes y afirmó que se trataba de decenas, parte de las cuales escapó y otra parte murió.










