La Administración de Material de Defensa de Suecia (FMV) adjudicó a GKN Aerospace un contrato de unos 390 millones de coronas suecas para desarrollar tecnologías destinadas al futuro sistema de combate aéreo del país. El programa se extenderá hasta 2028 y abarcará propulsión, gestión térmica avanzada, mayor generación eléctrica a bordo y soluciones para reducir la detectabilidad de las aeronaves.
El trabajo forma parte del programa Vägval Stridsflyg, con el que Suecia prepara las decisiones sobre su capacidad de combate aéreo posterior a 2040. El proyecto no define todavía un avión concreto. Su objetivo es desarrollar y demostrar tecnologías que permitan evaluar futuras plataformas tripuladas, no tripuladas o combinaciones de ambas.
La integración de propulsión, electricidad, refrigeración y control de firmas responde a las crecientes exigencias de los sistemas de misión. Radares AESA, equipos de guerra electrónica, sensores distribuidos, comunicaciones y computación de alto rendimiento requieren más energía y producen más calor. Ese aumento obliga a considerar la generación eléctrica y la gestión térmica como parte del diseño general de supervivencia de una futura aeronave de combate.
Una mayor reserva de potencia eléctrica y capacidad de refrigeración también permitiría incorporar nuevas generaciones de sensores, procesadores y equipos electrónicos sin rediseñar de forma profunda la plataforma. En ese marco, el programa de GKN Aerospace estudia la energía como un recurso de misión ligado al rendimiento, la autonomía, la firma térmica y la capacidad de evolución durante la vida útil del sistema.
La propulsión también influye de forma directa en la baja detectabilidad. La instalación del motor, la gestión del calor, las tomas de aire y el escape pueden afectar las firmas infrarroja y radar. El contrato no detalla qué configuraciones se evaluarán, pero reúne estas áreas dentro de un mismo esfuerzo tecnológico en lugar de tratarlas como subsistemas independientes.
GKN Aerospace aporta experiencia acumulada en la propulsión de los cazas suecos. La empresa ha sido responsable del RM12 durante su ciclo de vida y desarrolla capacidades de apoyo para el RM16 que equipa al Gripen E. Ese conocimiento será parte de los estudios y demostradores previstos hasta 2028.
El programa coincide con otro contrato de FMV para Saab, valorado en unos 2.900 millones de coronas suecas. Ese trabajo comprende demostradores aéreos y terrestres, estudios avanzados y conceptos de sistemas tripulados y no tripulados, además de áreas como autonomía, integración de sistemas, adaptación de firmas y desarrollo digital.
Ambos contratos muestran que Suecia está construyendo la base tecnológica de su capacidad aérea futura antes de seleccionar una configuración definitiva. El énfasis recae en preservar conocimientos nacionales sobre propulsión, energía, supervivencia, autonomía e integración de sistemas para mantener abiertas distintas opciones de diseño y cooperación después de 2040.










