El jefe del Estado Mayor de las FDI, teniente general Eyal Zamir, celebró este lunes una consulta sobre la película antiisraelí “NAZA”. Sostuvo que la producción busca perjudicar de forma directa la legitimidad de las Fuerzas de Defensa de Israel y del Estado de Israel.
Zamir afirmó que las FDI actúan conforme al derecho internacional, al espíritu del ejército y a sus valores. También señaló que el ejército procura reducir el daño a personas no involucradas y que mantiene una proporción de víctimas civiles significativamente menor que la de otros ejércitos en relación con los combatientes enemigos.
Durante la reunión, Zamir pidió una respuesta pública amplia dentro y fuera de Israel, en coordinación con el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Ministerio de Justicia, el sistema nacional de información pública y los demás organismos pertinentes. Al término de la consulta ordenó adoptar una serie de medidas.
El jefe del Estado Mayor añadió que las FDI utilizarán las herramientas a su disposición para proteger a sus soldados, comandantes y combatientes, así como la reputación del ejército israelí.
La película de los realizadores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor recibió recientemente el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia. La obra atribuye a Israel una “matanza masiva deliberada” de habitantes de Gaza. Ministros, diputados, cineastas y figuras de la cultura de distintos sectores políticos israelíes expresaron su rechazo a la película y sostuvieron que los soldados no deben ser objeto de este tipo de acusaciones.
El ministro de Cultura y Deportes, Miki Zohar, acusó a los dos realizadores de perjudicar a su país para obtener reconocimiento internacional y calificó su conducta de “traición al Estado”. Después anunció que promovería la retirada de su ciudadanía israelí. Durante la noche se dirigió al director general del Ministerio del Interior, Israel Uzan, para pedir que se examine la apertura de un procedimiento con ese fin.
El portavoz de las FDI rechazó en inglés las afirmaciones centrales de la película y las calificó de “mentira absoluta”. También cuestionó el testimonio utilizado por los realizadores porque, según las FDI, carece de respaldo factual y no permite verificar de manera independiente el servicio ni la función del entrevistado. El ejército afirmó además que el ataque descrito nunca fue planificado, autorizado ni ejecutado, y sostuvo que esa fue, pese a ello, la acusación elegida para promocionar la película.










