Las FDI rechazaron las acusaciones presentadas en “Daño colateral” (“NZA”), una película de los israelíes Yuval Abraham y Rachel Shor realizada en colaboración con The Guardian. La producción, premiada en el Festival de Cine de Venecia, reúne testimonios de 24 soldados y oficiales de inteligencia israelíes que sirvieron durante la guerra en Gaza y plantea acusaciones sobre la selección de objetivos, la actuación militar en la Franja y el daño a civiles.
En una respuesta detallada difundida en inglés durante la noche del domingo al lunes, el ejército sostuvo que la película se apoya en testimonios anónimos cuya identidad no puede verificarse. Las FDI afirmaron que tampoco es posible comprobar si esas personas sirvieron en el ejército ni qué funciones desempeñaron.
El ejército también rechazó las afirmaciones relativas a la estrategia militar y nacional. Sostuvo que ese tipo de decisiones queda fuera del conocimiento de soldados de rangos bajos y señaló que algunos de los miembros de Inteligencia Militar que habrían hablado en la película describen situaciones en las que, por la naturaleza de sus cargos, no habrían participado. La respuesta militar añadió que el filme emplea de forma incorrecta determinados términos jurídicos y contiene contradicciones internas.
Las FDI calificaron de absurdas algunas afirmaciones de la película, entre ellas la idea de que daños no intencionales causados por ataques considerados legales fueron deliberados o formaron parte de un “genocidio”. El ejército sostuvo que esas afirmaciones muestran una falta de comprensión del significado de esos términos.
Sobre el uso de inteligencia artificial, las FDI afirmaron que los sistemas informáticos no adoptan decisiones por sí solos. “Las decisiones sobre la selección y aprobación de ataques en las FDI son tomadas únicamente por personal humano”, indicó la respuesta. El ejército añadió que la actividad se realiza conforme a sus directrices y no queda en manos de sistemas de inteligencia artificial.
Las FDI señalaron que sus operaciones en Gaza tienen como objetivo proteger a la población de Israel y actuar contra organizaciones terroristas, principalmente Hamás, de acuerdo con el derecho internacional. El ejército afirmó que dedica esfuerzos sin precedentes a reducir el daño a civiles y acusó a Hamás de operar desde entornos civiles y utilizarlos con fines terroristas.
La respuesta militar también indicó que todo indicio de una posible infracción de la ley por parte de un soldado debe investigarse y que los responsables pueden ser llevados ante la justicia mediante mecanismos de aplicación independientes. De acuerdo con las órdenes militares, un soldado que presencia una infracción está obligado a denunciarla para que pueda evaluarse la apertura de una investigación. Las FDI señalaron que esa obligación también se aplica a las personas entrevistadas en la película.
La concesión del premio al filme provocó además una reacción del ministro de Cultura y Deportes, Miki Zohar. En su cuenta de X calificó de “repugnante” la película y de “impactante” su victoria en Venecia. Acusó a sus creadores de perjudicar a su país para recibir aplausos de antisemitas en el extranjero, calificó su conducta de traición al Estado y afirmó que actuaría para “retirar la ciudadanía israelí de los creadores”.
Yuval Abraham respondió a la polémica con un mensaje dirigido al público israelí. Dijo que, más allá del premio, lo importante para él son los testimonios de los soldados y oficiales que aparecen en la película. Explicó que hablan en hebreo porque desean llegar a la sociedad israelí y que quieren que la población escuche lo que hicieron en Gaza.
Abraham añadió que los creadores intentarán distribuir la película en Israel con la mayor amplitud posible. También pidió a quienes los atacan o niegan lo que aparece en el filme que lo vean antes de pronunciarse sobre su contenido.










