En las profundidades de la Kirya existe un centro desde el que se toman algunas de las decisiones militares más sensibles de Israel. Allí se reciben informes, se emiten órdenes y se coordinan operaciones. La mañana del 7 de octubre, los miembros de la División de Operaciones que estaban en esas salas comprendieron que la situación había cambiado por completo.
Durante las primeras horas, la información llegó desde múltiples frentes y de forma fragmentaria. El panorama era incompleto, mientras lo que ocurría fuera superaba los escenarios que se habían contemplado.
A partir de ese momento comenzó una actividad continua. Desde esas dependencias, la División de Operaciones preparó noche tras noche los movimientos militares en la Franja de Gaza. Allí se planificaron entradas terrestres, incursiones, ataques contra objetivos y otras operaciones, algunas de las cuales siguen sin haber sido expuestas al público.
El trabajo en la división no se ajusta a una jornada convencional. Oficiales jóvenes y mandos de mayor rango trabajan durante las 24 horas, con atención a distintos puntos de Oriente Medio.
Por encima de las demás tareas hubo una cuestión permanente: los rehenes. Cada dato, señal de vida o posibilidad operativa relacionada con ellos también llegó a este centro para su evaluación.
Casi tres años después del 7 de octubre, oficiales de la División de Operaciones que estuvieron allí durante aquellos acontecimientos han comenzado a relatar parte de lo ocurrido dentro de este centro subterráneo y algunas de las historias que hasta ahora habían permanecido fuera de la vista pública.










