El presidente de Israel, Isaac Herzog, dijo este miércoles que desea que el proceso judicial contra el primer ministro Benjamín Netanyahu llegue a su fin cuanto antes, debido al efecto que, a su juicio, tiene sobre el país. En una entrevista con Magi Tabibi en Canal 14, también habló de las próximas elecciones, la investigación sobre el 7 de octubre, la ley de reclutamiento y la polémica por la película “NZA”.
Herzog explicó que, en vez de centrar sus esfuerzos en la posibilidad de un indulto, propuso hace unos meses que las partes del juicio de Netanyahu acudieran a una mediación en la residencia presidencial. Según dijo, mantiene esa propuesta y considera necesario cerrar el caso por el impacto negativo que le atribuye sobre Israel.
Ante una pregunta sobre las condiciones para iniciar ese proceso, afirmó que espera que llegue a concretarse, aunque considera claro que no ocurrirá durante el periodo electoral. Añadió que, por su parte, no impone condiciones previas.
La entrevista también abordó las críticas formuladas durante el juicio sobre la forma en que se realizaron las investigaciones y sobre las pruebas presentadas. Herzog evitó pronunciarse sobre esos asuntos porque siguen bajo examen judicial y reiteró que recibiría con satisfacción a las partes si aceptaran una mediación en la residencia presidencial.
Otro asunto fue su reunión con el presidente del Comité Central de Elecciones, el juez Noam Sohlberg, y con el jefe del Shin Bet, David Zini. Herzog dijo que en ese encuentro se examinaron posibles amenazas contra la integridad de las elecciones, pero aclaró que no dispone de una señal concreta de un intento de alterar los resultados.
Cuando le preguntaron si existen indicios de un intento de “robar las elecciones”, respondió que no. Explicó que, debido al entorno digital y a la posibilidad de interferencias, las autoridades consideran distintos escenarios extremos para detectar quién podría tratar de perturbar el proceso electoral. También expresó confianza en que el Comité Central de Elecciones se prepare para esas situaciones.
Herzog recordó que estas serán las primeras elecciones desde la masacre del 7 de octubre y expresó su deseo de que se desarrollen como una “verdadera celebración de la democracia”.
También fue consultado por declaraciones del presidente de Los Demócratas, Yair Golan, sobre Canal 14. Evitó responder directamente a Golan, pero afirmó que valora al canal, que cree plenamente en la democracia y que se opone al cierre de medios de comunicación. Señaló además que, durante la campaña electoral, procura no pronunciarse sobre partidos o candidatos concretos y que no pretende intervenir en la contienda.
La conversación se tensó cuando Tabibi preguntó por Raam y por su presidente, Mansour Abbas. Herzog se negó a fijar una posición sobre la legitimidad política del partido. Dijo que no aceptaría que la entrevista lo llevara a formular declaraciones contra Abbas y sostuvo que la sociedad israelí es diversa y que todos los ciudadanos acudirán a las urnas en igualdad de condiciones.
Al ser preguntado por una reunión de Abbas con miembros de Hamás y la Yihad Islámica en 2018 y por la posibilidad de que su partido compita por un escaño en la Knéset, Herzog respondió que esa formación participa en elecciones desde hace años y que la decisión sobre su habilitación corresponde al Tribunal Supremo.
Después de que Tabibi afirmara que el presidente evitaba condenar a Abbas, Herzog rechazó esa formulación y le reprochó que emitiera conclusiones sobre el asunto. Más tarde añadió que, si quería obtener una respuesta directa de Abbas, debía entrevistarlo a él y no al presidente del Estado.
Herzog también fue consultado sobre lo que hará después de las elecciones y sobre a quién otorgará el mandato para formar gobierno. Respondió que no puede anticiparlo antes de conocer los resultados. Sobre la posibilidad de otra elección si se produce un empate político, dijo que no quiere volver a la inestabilidad que caracterizó los años anteriores a la guerra. Según su valoración, las repetidas elecciones previas a 2023 dejaron al país debilitado, cansado y exhausto antes del 7 de octubre.
En relación con la investigación de los hechos del 7 de octubre, mantuvo su respaldo a la herramienta prevista por la legislación vigente: una comisión estatal de investigación. Dijo que no retira lo que había expresado antes y que considera esa vía un instrumento adecuado para esclarecer lo ocurrido.
No obstante, debido al debate político y a las propuestas sobre la composición de la comisión, dejó la decisión final en manos de la Knéset. También rechazó la idea de atribuir de antemano una orientación política a las decisiones de determinados jueces y calificó esa práctica como un error.
Herzog se refirió además a la película “NZA”, que provocó controversia en Israel por su representación de la actuación de las Fuerzas de Defensa de Israel en la Franja de Gaza. Criticó que, según la información publicada sobre la obra, esta omita la masacre del 7 de octubre y los ataques cometidos por Hamás.
El presidente afirmó que en cada unidad se examina con asesores jurídicos y especialistas la posibilidad de daños a civiles o personas no implicadas. A partir de ello, calificó la película como una “vergüenza” y sostuvo que su objeción no se dirige a la expresión de opiniones distintas, sino a lo que describió como falsedades y calumnias contra los soldados de las FDI y las fuerzas de seguridad.
Hacia el final de la entrevista, Herzog habló de la crisis por el reclutamiento militar y de la población haredí. Presentó el servicio en las FDI y el estudio de la Torá como valores importantes y sostuvo que ambas actividades pueden coexistir. Como ejemplo, mencionó yeshivot en las que los estudiantes combinan el estudio religioso con el servicio militar.
Cuando se le preguntó por el arresto de haredíes que no se presentan al servicio, dijo que no le entusiasma el uso de detenciones. Añadió que el Gobierno también tiene responsabilidad en la búsqueda de alternativas, porque no ha definido qué otras sanciones podrían sustituir al arresto.
Herzog fue consultado asimismo por qué el debate sobre el reparto de la carga no se aplica del mismo modo a la población árabe. Respondió que faltan plazas y que existe una elevada demanda de jóvenes árabes para incorporarse al servicio civil. Sin embargo, al preguntársele si debe aplicarse a esa población el mismo modelo propuesto para los haredíes, contestó que no considera que se trate de situaciones equivalentes.










