Un equipo de la Universidad Hebrea de Jerusalén descubrió al pie del Monte del Templo un complejo de tres grandes baños rituales públicos, fechado a comienzos del siglo I d.C. La instalación se encuentra en el área del Ophel, cerca de las antiguas entradas meridionales al recinto del Templo, y habría atendido a numerosos peregrinos que llegaban a Jerusalén durante Pésaj, Shavuot y Sucot.
El conjunto ocupa unos 280 metros cuadrados y contiene cuatro espacios. Tres fueron identificados como mikvaot, baños de inmersión usados para la purificación ritual. Cada uno conserva escaleras que descienden hacia una piscina revestida y un desagüe en la parte inferior. El cuarto espacio, situado al sur, posee una piscina rectangular con escaleras en sus cuatro lados y pudo tener otro uso, quizá relacionado con la purificación de recipientes.
El baño mejor conservado mantiene su bóveda de piedra, a 4,2 metros sobre el piso. Un conducto abierto en el techo servía para introducir agua. Uzi Leibner, profesor del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea, destacó que en Jerusalén es poco frecuente encontrar una estructura del período del Segundo Templo preservada desde el suelo hasta el techo.
Los arqueólogos identificaron además un sistema de evacuación de agua formado por túneles ramificados que, en varios tramos, superan los dos metros de altura. Los desagües de los tres baños desembocaban en estos conductos, que llevaban el agua hacia el valle del Cedrón. Leibner señaló que el sistema aún conserva capacidad de drenaje.
Una de las escaleras conserva una división baja en su parte central. Los investigadores interpretan esa separación como una forma de ordenar el tránsito de los usuarios, con un lado para entrar al agua y otro para salir después de la inmersión. Durante las grandes festividades, varias personas podían usar los baños al mismo tiempo.
El complejo se sitúa a unos 50 metros de una de las principales entradas antiguas al Monte del Templo. En la zona ya se habían descubierto otros baños rituales, además de pasarelas, tiendas y depósitos de agua. Leibner considera que este conjunto muestra la inversión en infraestructura destinada a las multitudes que acudían a Jerusalén y necesitaban alcanzar un estado de pureza ritual antes de entrar al recinto.
El origen exacto del agua todavía no está resuelto. El manantial de Guijón era la fuente natural más cercana, pero Leibner considera más probable que el abastecimiento procediera del acueducto que llevaba agua desde las colinas de Hebrón, a través de los estanques de Salomón, hasta Jerusalén. La ruta completa del conducto que habría alimentado estas piscinas aún no ha sido identificada.
Bajo este complejo apareció otra instalación de baños, más antigua y de menor escala, excavada directamente en la roca. Los investigadores la sitúan de forma provisional a finales del período asmoneo o a comienzos de la época de Herodes, en el siglo I a.C. El hallazgo indica que el área tuvo instalaciones de purificación en dos fases diferentes, una del siglo I a.C. Y otra del siglo I d.C.
La actividad del lugar terminó en el año 70 d.C., cuando las legiones romanas tomaron Jerusalén y destruyeron el Templo. En los pisos del complejo aparecieron decenas de monedas acuñadas durante la Primera Guerra Judeo-Romana. Después de esa destrucción, el sector permaneció sin ocupación durante varios siglos.
En época bizantina, unos trescientos años más tarde, se construyó un barrio residencial sobre el lugar. Las nuevas edificaciones cubrieron los baños, pero no los demolieron por completo. Sobre la bóveda del mikveh mejor conservado se colocó un piso y el espacio quedó sellado como cisterna. Esa intervención preservó la estructura durante más de 1.500 años.
Las excavaciones actuales están dirigidas por Uzi Leibner y Orit Peleg-Barkat, de la Universidad Hebrea, que retomaron el trabajo iniciado décadas antes por Benjamin Mazar y continuado por Eilat Mazar hasta su muerte en 2021. El proyecto se desarrolla en cooperación con el Armstrong Institute of Biblical Archaeology y recibe financiación de la Israel Science Foundation, el Armstrong Institute y el Hertog Center for the Archaeological Study of Jerusalem.
El parque arqueológico del Ophel puede visitarse a través del Centro Davidson, aunque el área de excavación donde apareció el nuevo complejo permanece cerrada al público.










