Un baño ritual judío de unos 2.000 años de antigüedad y cerca de 25 toneladas fue retirado entero del terreno durante las obras del barrio de Carmei Gat, en Kiryat Gat. La estructura pertenece al período del Segundo Templo y apareció en una excavación de rescate previa a nuevas construcciones.
El hallazgo aporta pruebas de un asentamiento judío que hasta ahora no era conocido entre las Tierras Bajas de Judea y el norte del Néguev. Para evitar que el mikve quedara expuesto a los trabajos del nuevo barrio, en julio fue trasladado al Departamento de Tesoros Nacionales de la Autoridad de Antigüedades de Israel, en Beit Guvrin.
La intención es conservarlo allí de forma temporal. Cuando concluyan las obras previstas en Carmei Gat, el baño ritual regresará al barrio y formará parte de un espacio público abierto.
La extracción exigió una preparación previa de unas dos semanas a cargo de cuatro integrantes de la Administración de Conservación. El equipo despejó el terreno alrededor de la estructura hasta dejarla expuesta por todos sus lados. Después perforó por debajo e introdujo vigas de acero para formar un bastidor capaz de sostenerla al separarla del suelo.
Eyal Kaho, conservador sénior que dirigió la operación, señaló que el momento del izado no admitía correcciones posteriores: si la estructura se deshacía, el mikve se perdería. Por esa razón, cada detalle tuvo que resolverse antes de iniciar el movimiento.

La distancia desde la que debía operar la maquinaria obligó a utilizar una grúa con capacidad para 300 toneladas, aunque la pieza trasladada pesaba unas 25. El mikve también mide aproximadamente cuatro metros de ancho, por lo que hizo falta un vehículo apto para una carga de dimensiones poco habituales.
Uno de los principales riesgos estaba en el antiguo revestimiento de yeso de las paredes, muy sensible a las vibraciones. Los conservadores lo protegieron con gasa y adhesivos y reforzaron la estructura con espuma para reducir el riesgo de desprendimientos durante el izado y el trayecto.
El traslado hasta Beit Guvrin, que en condiciones normales toma unos 20 minutos, requirió además el cierre de la carretera al tránsito. Vehículos de escolta circularon delante y detrás del camión que transportó el baño ritual.
Los arqueólogos consideran que el asentamiento quedó abandonado durante la revuelta de Bar Kokhba, en el siglo II d.C. Unos 500 años después volvió a estar habitado durante el período bizantino, al parecer por una población distinta.
Los directores de la excavación, Elena Kogan-Zahavi, Maayan Margulis y Shira Lifshitz, indicaron que este es el primer y único asentamiento judío conocido hasta ahora en esa zona. Aunque se han identificado numerosos asentamientos judíos de época romana en las Tierras Bajas de Judea, no se conocía ninguno en la franja situada entre esa región y el norte del Néguev.
Entre los demás objetos recuperados aparecieron recipientes de medición hechos de piedra. Este tipo de utensilios tuvo un uso amplio entre los judíos del período del Segundo Templo porque, conforme a la ley judía, no eran susceptibles a la impureza ritual.
La excavación, con un costo de 28 millones de nuevos séqueles, unos $9 400 000, fue financiada por la Autoridad de Tierras de Israel como parte del desarrollo del barrio.
El ministro de Patrimonio, Amichay Eliyahu, presentó la operación como parte del compromiso de preservar bienes patrimoniales incluso durante procesos intensivos de desarrollo urbano.
El proyecto prevé que el mikve vuelva finalmente a Carmei Gat y quede integrado en el paisaje del barrio, donde residentes y visitantes podrán observar la estructura antigua dentro del nuevo espacio público.










