Bélgica recibió otros tres cazas F-35A procedentes de Estados Unidos, lo que eleva a siete el número de estos aviones ya presentes en la Base Aérea de Florennes. La llegada forma parte del reemplazo progresivo de los F-16 que el país prevé transferir a Ucrania.
Hasta ahora se han fabricado 15 F-35A para Bélgica. Ocho permanecen en Estados Unidos para tareas de entrenamiento, una práctica habitual durante la incorporación de un nuevo modelo de combate.
Bélgica encargó 34 F-35 en 2018. Los primeros cuatro llegaron en el otoño de 2025 y los tres nuevos aparatos se sumaron ahora a la flota nacional. El plan prevé que los F-35A puedan asumir misiones de respuesta rápida desde 2027 y que toda la flota alcance plena capacidad de combate en 2030.
El país también negocia la compra de otros 11 F-35, con la expectativa de firmar el contrato durante este año.
La sustitución de los F-16 por los F-35 está ligada al calendario de entregas a Ucrania. Bélgica podría comenzar este mismo año con un primer grupo de siete F-16, una cifra equivalente al número de F-35 que ya tiene en su territorio.
Los planes belgas mantienen los F-16 en servicio hasta 2028 y contemplan transferir un total de 53 aparatos a Ucrania antes de que finalice 2029.
La Fuerza Aérea ucraniana ya opera F-16 procedentes de Dinamarca y los Países Bajos. Estos aviones han sido empleados tanto en ataques contra objetivos terrestres como en la interceptación de misiles de crucero y drones. También se confirmó el derribo de un Su-35S ruso por uno de esos F-16.
En paralelo, Bélgica planea adquirir misiles de crucero JSM AGM-184, con un alcance de hasta 555 kilómetros, para sus nuevos F-35. Con sus F-16, además, ha probado cohetes guiados LGR de 70 milímetros como una opción de menor coste para interceptar drones.










