El Ministerio de Finanzas de Israel se opuso al acuerdo para vender ZIM Integrated Shipping Services a la naviera alemana Hapag-Lloyd y al fondo israelí FIMI Opportunity Funds. En un documento de 33 páginas, concluyó que la operación plantea riesgos materiales que no quedan resueltos en el marco presentado y recomendó no aprobarla en su forma actual.
La transacción dividiría de hecho las actividades de ZIM. Hapag-Lloyd asumiría el negocio global, incluida la flota de buques fletados y las rutas internacionales que no hacen escala en Israel, mientras que FIMI controlaría la operación israelí. Esta última conservaría las rutas que llegan a puertos israelíes, la sede de Haifa, la plantilla local y las obligaciones vinculadas a la acción de oro del Estado.
Hacienda considera que la compañía israelí quedaría estructuralmente dependiente de Hapag-Lloyd y que no nacería como una naviera plenamente independiente. También cuestiona que FIMI pueda asumir el control sin una inversión inicial de capital, porque esa estructura reduciría la vinculación entre el riesgo financiero del propietario y el desempeño de la empresa.
El ministerio también objeta las previsiones comerciales del plan, que a su juicio subestiman la volatilidad del transporte marítimo y la exposición del sector a crisis geopolíticas. Añade que la operación reduciría las economías de escala y dejaría a la empresa israelí con una flota relativamente envejecida en un mercado que incorpora tecnologías más nuevas.
Otra preocupación se refiere a la estructura accionarial de Hapag-Lloyd. Qatar posee el 12,3% de la naviera alemana y Arabia Saudí el 10,2%. Hacienda advierte que esa participación podría adquirir relevancia durante crisis políticas o diplomáticas y afectar operaciones vinculadas con Israel. También señala que el esquema no garantiza una ruta independiente hacia Asia Oriental, un punto que considera contrario a la estrategia israelí de diversificación comercial.
ZIM Israel recibiría 16 buques, 12 de ellos en propiedad directa, además de la marca, los empleados y las operaciones existentes. Comenzaría sin deuda financiera y sin un pago inmediato por los buques y otros activos. Pese a ello, el Ministerio de Finanzas considera baja la probabilidad de que esa estructura pueda convertirse en una naviera independiente, competitiva y sostenible.
La Oficina del primer ministro también expresó su oposición al acuerdo. Hacienda sostiene que el Estado debe revisar la definición de sus intereses vitales en ZIM y los derechos asociados a la acción de oro, con atención al control israelí efectivo, los cambios de propiedad y administración, la capacidad de mantener una flota adecuada y la retención de trabajadores israelíes a largo plazo.
Hapag-Lloyd y FIMI presentaron una propuesta revisada para adquirir ZIM con una valoración de US$4.200 millones, equivalente a US$35 por acción. El precio no cambió, pero los compradores sostienen que el nuevo esquema incorpora mejoras sobre seguridad, independencia marítima e infraestructura de la cadena de suministro.
Las partes prevén completar el plan de negocios y el marco jurídico en 45 días. El cierre de la operación estaba previsto inicialmente para finales de año, aunque la revisión de los cambios puede retrasar el calendario. La vigencia del acuerdo puede extenderse hasta mediados de 2027.










