Durante una reunión con Benjamín Netanyahu, uno de los pasajeros que ayudó a reducir al sospechoso que intentó hacerse con el control del avión relató lo que encontró al entrar en la cabina. Uno de los pilotos estaba herido junto a la puerta y el sospechoso se encontraba sobre los instrumentos situados entre los dos asientos.
El pasajero explicó que la posición del piloto herido dificultó la apertura de la puerta. Cree que ese piloto alcanzó a abrirla antes de desplomarse. Netanyahu respondió que había mostrado una gran presencia de ánimo.
Dentro de la cabina, ninguno de los pilotos ocupaba su asiento. El pasajero dijo que uno estaba abajo y que el sospechoso estaba sobre los instrumentos. Con ayuda de otra persona, lo sujetó, le aplicó una llave al cuello y lo sacó de la cabina.
Netanyahu le preguntó qué hacía el sospechoso sobre los instrumentos. El pasajero respondió que intentaba destruirlos para inutilizar el avión. Para ese momento, la aeronave ya había entrado en picado y el morro apuntaba hacia abajo. Según su relato, todo ocurrió en cuestión de segundos.
Después pidió ayuda a otros israelíes que viajaban con él y entre todos inmovilizaron al sospechoso. El pasajero regresó entonces a la cabina, tomó los mandos y tiró de ellos hacia atrás con la intención de estabilizar el avión.
“¿Tú tiraste de los mandos?”, le preguntó Netanyahu. El pasajero respondió que sí. El primer ministro quiso saber si conocía la dirección correcta y el pasajero contestó: “¡Hacia atrás!”.
La explicación sobre cómo sabía qué hacer provocó risas en la sala. “Veo «Investigación de accidentes aéreos», señor primer ministro”, respondió el pasajero. Después de tirar de los mandos, dijo, el avión empezó a nivelarse hasta que uno de los pilotos le indicó que retomaría el control.










