Estados Unidos sigue de cerca los reportes sobre una muerte en la región de Irkutsk, en el sureste de Siberia, que podría estar vinculada con peste neumónica. El Departamento de Estado pidió a las autoridades rusas información precisa y fiable sin demora, mientras los detalles del caso aún carecen de confirmación oficial completa.
Funcionarios estadounidenses, centros de control de enfermedades y organismos de inteligencia evalúan la situación para determinar si existe algún peligro para ciudadanos de Estados Unidos que se encuentren en Rusia. La embajada estadounidense en Moscú también mantiene contactos diplomáticos para comprobar si ciudadanos extranjeros podrían estar en riesgo.
Washington comenzó además a compartir información de inteligencia y actualizaciones médicas con aliados de la región. Dan Hoffman, exoficial de la CIA, afirmó que la comunidad de seguridad estadounidense intenta reunir toda la información disponible sobre las circunstancias del caso.
La bacteria de la peste es conocida por su papel en epidemias mortales a lo largo de la historia y suele estar asociada con roedores como las ratas. La forma neumónica de la enfermedad se considera especialmente contagiosa y grave. Las autoridades sanitarias destacan, sin embargo, que puede tratarse con éxito mediante antibióticos comunes si el tratamiento comienza de inmediato tras la aparición de los primeros síntomas y ante la sospecha de contagio.
El Departamento de Estado señaló que casos aislados de peste neumónica aparecen de forma natural en distintas partes del mundo, aunque considera que la situación en Rusia exige una vigilancia estrecha.
Mientras no exista una confirmación oficial completa de lo ocurrido, las autoridades estadounidenses recomiendan a quienes viajen al extranjero inscribirse en los programas gubernamentales de actualización para recibir alertas de seguridad y salud en tiempo real. El caso también ha reactivado la preocupación internacional por la transparencia de Moscú en materia de información médica y por la capacidad pública para contener brotes de agentes infecciosos peligrosos.










