Los incidentes antisemitas vinculados con universidades británicas aumentaron un 14% durante el año académico 2025/26. El Community Security Trust (CST) registró 95 casos, frente a 83 en 2024/25. La cifra quedó además un 79% por encima de los 53 incidentes contabilizados en 2022/23, el último curso anterior al ataque del 7 de octubre de 2023.
El nivel actual es inferior al registrado inmediatamente después de aquel ataque. En 2023/24 hubo 272 incidentes. En los dos cursos posteriores, 2024/25 y 2025/26, el total fue de 178. Mark Gardner, director ejecutivo del CST, afirmó que las cifras bajaron desde el máximo posterior al 7 de octubre de 2023, pero continúan muy por encima de los niveles previos.
Dentro de esos 178 casos, 149 fueron clasificados como comportamiento abusivo, el 84% del total. El informe también registró dos episodios de violencia extrema en 2024/25, los primeros de ese tipo vinculados con universidades que el CST había documentado. Además incluyó seis agresiones, ocho casos de daños o profanación, diez amenazas y tres incidentes relacionados con material antisemita producido en masa. Cinco de los casos de daños o profanación ocurrieron en residencias estudiantiles.
Entre los responsables identificables, los estudiantes formaron el grupo más numeroso, con 61 incidentes. El personal universitario fue responsable de 16 casos, y las sociedades estudiantiles o sus representantes, de 28. Los estudiantes judíos fueron las víctimas más frecuentes: representaron el 63% de los incidentes en los que se conocía a la persona afectada.
Gardner consideró especialmente preocupante el aumento de las acciones antijudías en las que intervino personal universitario, debido a la autoridad que tiene ese personal y a la vulnerabilidad que, a su juicio, puede generar en las víctimas. También afirmó que las universidades deben garantizar que estudiantes y trabajadores judíos puedan estudiar, trabajar y participar en el campus en las mismas condiciones que los demás.
El 83% de los incidentes incluyó elementos políticos, religiosos o ideológicos. En el 62% hubo referencias a Israel, Gaza, Hamás, el ataque del 7 de octubre o la guerra de Oriente Medio junto con lenguaje antijudío, motivación antijudía o un objetivo judío. El CST aclaró que la crítica a Israel o al sionismo no es antisemita por sí misma.
La secretaria británica de Educación, Lucy Powell, calificó los resultados como “profundamente preocupantes”. Señaló que ningún estudiante debería tener que elegir entre expresar su identidad y sentirse seguro en el campus, pero que esa situación afecta todavía a demasiados estudiantes judíos. Powell pidió a las universidades “tolerancia cero” con el antisemitismo y señaló que el gobierno ofrece formación para ayudar al personal universitario a identificar y responder a estos incidentes.










