Arqueólogos israelíes descubrieron un tramo de 300 metros de un acueducto de unos 2.000 años de antigüedad que transportaba agua desde manantiales situados al sur de Belén hasta el Monte del Templo, en Jerusalén. El hallazgo ocurrió durante excavaciones previas a la construcción de un nuevo barrio residencial al sur de la ciudad, anunció el domingo la Autoridad de Antigüedades de Israel.
La estructura formaba parte del Acueducto Inferior, construido alrededor del año 100 a. C. Bajo los reyes asmoneos. La conducción recorría unos 21 kilómetros desde las fuentes asociadas con las Piscinas de Salomón hasta Jerusalén. Su función era reforzar un suministro que dependía de la lluvia y del manantial de Guijón, insuficiente para atender a la población de la ciudad durante las grandes peregrinaciones del período del Segundo Templo.
El sistema aprovechaba la gravedad para desplazar el agua, sin bombas ni dispositivos mecánicos. Entre el punto de origen y el destino había una diferencia de altitud de apenas 30 metros, por lo que los constructores tuvieron que mantener una pendiente aproximada de un metro por kilómetro. En algunos sectores excavaron túneles a través de las montañas para evitar desvíos que comprometieran ese desnivel.
Benyamin Storchan, uno de los directores de la excavación, explicó que el acueducto no tenía los grandes arcos característicos de otras conducciones romanas. Consistía en un muro de dos hileras de piedras, con un canal interior en forma de U, revestido de yeso y probablemente cubierto con losas. También contaba con accesos para retirar obstrucciones y realizar tareas de mantenimiento.
La obra continuó en uso de manera intermitente hasta hace aproximadamente un siglo. Durante el período otomano se instalaron tuberías cerámicas dentro del canal original para prolongar su funcionamiento. La conservación y las modificaciones efectuadas a lo largo de los siglos son parte del estudio que desarrollan Storchan y los otros directores de la excavación, Gil Freid y Rotem Cohen.
El tramo apareció en el área prevista para un nuevo barrio junto a Ramat Rachel. El proyecto, conocido actualmente como Plan del Acueducto Inferior, contempla hasta 1.800 viviendas y conexiones con Givat Hamatos y Har Homa. Su desarrollo también impediría una posible expansión territorial continua entre Jerusalén Oriental y Belén, una consecuencia que ha suscitado objeciones de organizaciones internacionales.
La Autoridad de Tierras de Israel y la Autoridad de Antigüedades prevén incorporar los restos al diseño del barrio. Entre las propuestas figura un paseo junto al acueducto que permita conservar y exhibir la estructura. La autoridad arqueológica también proyecta un parque continuo que siga su recorrido desde el sur de Jerusalén hasta la Ciudad Vieja.
Los especialistas conocen desde hace años el trazado general del acueducto, pero solo han excavado alrededor de dos kilómetros de los 21 que componían la conducción. Freid ha utilizado tecnología satelital de alta precisión para identificar su recorrido en el sector al norte del actual barrio de Gilo. Esa información permitirá estudiar tramos cuyos restos desaparecieron bajo construcciones posteriores.










