Mahmoud Abbas acusó a Israel ante la Asamblea general de la ONU de intentar expulsar a los palestinos de su tierra. El presidente de la Autoridad Palestina calificó la guerra en Gaza como una “guerra genocida” y denunció lo que llamó “terrorismo de colonos” en Judea y Samaria bajo protección israelí.
Abbas sostuvo que la expansión de los asentamientos se acelera y que Judea y Samaria queda cada vez más fragmentada. También mencionó robos de tierras, demoliciones de viviendas, puestos de control y redadas, y los vinculó con un sistema que describió como discriminación racial, limpieza étnica y terrorismo de Estado.
El dirigente palestino afirmó además que Jerusalén queda aislada y sufre un proceso de “judaización”. Aseguró que el peligro, a su juicio, ya no consiste solo en debilitar la solución de dos Estados o impedir un Estado palestino, sino que amenaza la permanencia del pueblo palestino en su tierra.
Abbas acusó a Israel de impulsar un plan destinado a hacer más difícil la vida de los palestinos y forzarlos a marcharse. Ante los miembros de la ONU, pidió que no se permita “otra Nakba” ni masacres como las de 1948. En su intervención no mencionó a Hamás, aunque con anterioridad había condenado el ataque del 7 de octubre que dio inicio a la guerra hace tres años.










