Israel abrirá este miércoles su primera embajada en Liubliana, en medio de una mejora de las relaciones con Eslovenia impulsada por el gobierno del primer ministro Janez Janša.
El ministro israelí de Exteriores, Gideon Sa”ar, viajará al país para inaugurar la sede diplomática durante su primera visita oficial a Eslovenia. Su ministerio ha descrito a Janša como un “amigo de Israel”.
El cambio supone una ruptura con la política del anterior gobierno de centroizquierda, que había mantenido una de las posiciones más críticas dentro de la Unión Europea hacia la campaña militar israelí en Gaza y la había calificado de “genocidio”.
Israel rechaza esa acusación y sostiene que la guerra iniciada tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 tenía como objetivo destruir al grupo responsable de la ofensiva.
Desde que Janša regresó al poder este año, Eslovenia ha modificado varias decisiones relacionadas con Israel. El gobierno revocó la prohibición de importar productos procedentes de comunidades israelíes en Judea y Samaria, levantó el embargo de armas y eliminó las restricciones de entrada que afectaban a Benjamín Netanyahu y a dos de sus ministros.
Janša también vetó recientemente una declaración de la Unión Europea que condenaba las comunidades israelíes en Judea y Samaria. Netanyahu agradeció públicamente esa decisión y elogió al primer ministro esloveno por desafiar lo que describió como hipocresía europea.
Janša ha defendido estos cambios afirmando que su gobierno está normalizando la política exterior eslovena y corrigiendo el rumbo seguido por el anterior primer ministro, Robert Golob. También ha señalado que su prioridad será aplicar una política exterior pragmática orientada al bienestar de los ciudadanos eslovenos.
La apertura de la embajada, sin embargo, no cuenta con un respaldo mayoritario dentro de Eslovenia. Una encuesta publicada por el diario Delo en junio indicó que el 56 % de los consultados se oponía a estrechar las relaciones con Israel, mientras que el 14 % se mostraba favorable.
Varias organizaciones de derechos humanos han convocado protestas contra la inauguración, y partidos de la oposición también han criticado la decisión.
El partido de Golob sostiene que la nueva embajada es una devolución de favores por el supuesto apoyo israelí a Janša durante las elecciones de marzo.
La campaña electoral estuvo marcada por acusaciones de injerencia extranjera después de que las autoridades investigaran si la empresa israelí Black Cube estuvo detrás de grabaciones secretas que contenían acusaciones de corrupción contra el gobierno de Golob.
Janša reconoció haber mantenido una reunión con un representante de Black Cube, pero negó que su partido estuviera detrás de las grabaciones.
La aproximación a Israel también ha generado críticas públicas. El columnista Darijan Kosir, del diario Dnevnik, acusó a Janša de actuar como un “caballo de Troya” de Estados Unidos e Israel dentro de la Unión Europea.
El expresidente esloveno Danilo Turk declaró a AFP que Eslovenia se ha convertido en un “instrumento de la política israelí” y calificó la situación de incómoda.










