El cierre de Spirit Airlines el sábado tras el alza del combustible caza deja 15000 empleos perdidos y activa ayuda urgente a pasajeros en EE. UU.
Spirit Airlines cesó operaciones de forma abrupta durante la noche, convirtiéndose en la primera gran aerolínea estadounidense en colapsar en dos décadas en un contexto marcado por la guerra con Irán. La paralización dejó a miles de pasajeros varados en aeropuertos del país y obligó a competidores y autoridades a intervenir de inmediato.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, explicó en rueda de prensa que los acreedores rechazaron el acuerdo impulsado por la administración de Donald Trump para sostener a la compañía. La aerolínea confirmó que la quiebra implica la pérdida de unos 15.000 empleos entre trabajadores y contratistas.
El plan de rescate contemplaba una financiación de $500 millones, pero enfrentó la oposición de grandes tenedores de deuda, entre ellos el fondo Citadel de Ken Griffin, que cuestionaron que la ayuda federal priorizara nuevos fondos sobre obligaciones existentes.
El deterioro de la compañía se aceleró por el aumento del combustible caza, cuyos precios se duplicaron durante los dos meses de conflicto. Spirit había proyectado valores cercanos a $2,24 por galón para 2026, pero a finales de abril el precio rondaba los $4,51, alterando su viabilidad operativa.
Aunque la empresa ya acumulaba pérdidas desde 2019 y había recurrido dos veces a la protección por bancarrota en un año, el shock de costos terminó por bloquear su plan de reestructuración. El combustible representa cerca de una cuarta parte de los gastos de las aerolíneas.
El impacto operativo fue inmediato. En el Aeropuerto Internacional de Orlando, paneles digitales mostraban filas de vuelos cancelados con destinos como Nashville y San Juan. En redes sociales, usuarios compartieron mensajes de despedida bajo etiquetas como “RIP”, recordando a la aerolínea de bajo costo.
Varias compañías, entre ellas United Airlines, Delta Air Lines, cazaBlue y Southwest, limitaron tarifas para facilitar la reubicación de pasajeros afectados y ofrecieron asientos gratuitos para empleados de Spirit que intentaban regresar a sus ciudades.
“Esta es la industria aérea dando un paso al frente”, declaró Duffy. El funcionario indicó además que aerolíneas de bajo costo han solicitado $2.500 millones en ayudas, aunque descartó un rescate inmediato para el sector.
Spirit representó cerca del 5% de los vuelos en Estados Unidos el año pasado y había sido un actor clave en la presión a la baja de tarifas. Su desaparición ocurre en un entorno de costos elevados, con interrupciones en el estrecho de Ormuz y bloqueos navales que afectan el suministro energético global.
La compañía tenía programados más de 4.000 vuelos domésticos en la primera quincena de mayo, con más de 800.000 asientos disponibles, según datos de Cirium. Su salida del mercado reconfigura la competencia entre aerolíneas de bajo costo como Frontier y cazaBlue, que también enfrentan el aumento de costos.