El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, firmó este domingo una orden que reducirá en 50 agorot por litro el precio de la gasolina a partir de la medianoche. El precio de autoservicio de la gasolina de 95 octanos bajará de ₪8,25 a ₪7,75 por litro.
El Estado absorberá la diferencia mediante una reducción temporal de una parte del impuesto especial que cobra a los conductores. La medida llega menos de una semana después de que el precio de la gasolina subiera hasta igualar el récord registrado en Israel en septiembre de 2012.
El aumento reciente respondió a una combinación de factores: mayores precios internacionales de la gasolina y de los márgenes de refinación, el tipo de cambio entre el dólar y el séquel, la indexación del impuesto especial al índice de precios al consumidor y una actualización del margen de comercialización y del recargo por servicio completo.
Después de anunciarse el nuevo precio, Smotrich ordenó a funcionarios del Ministerio de Finanzas encontrar una fórmula para reducir en 50 agorot lo que pagan los conductores en las gasolineras. La solución escogida fue recortar temporalmente el impuesto especial, uno de los principales componentes del precio del combustible.
La proximidad de las elecciones del 27 de octubre generó cuestionamientos sobre si la medida podía considerarse una decisión de carácter electoral. El asesor jurídico del Ministerio de Finanzas determinó que la rebaja podía aplicarse durante este periodo y citó, entre otros antecedentes, una reducción del impuesto especial aprobada cerca de unas elecciones cuando Avigdor Liberman era ministro de Finanzas. La fiscal general, Gali Baharav-Miara, también aprobó la medida.
La orden permanecerá vigente hasta el 31 de octubre, cuatro días después de las elecciones. De este modo, los conductores pagarán el precio reducido durante toda la campaña electoral.
Funcionarios del Ministerio de Finanzas sostienen que el objetivo no se limita a aliviar el gasto de los conductores. El encarecimiento del combustible también eleva los costos de transporte, distribución y envío, que pueden trasladarse con rapidez a los precios de alimentos, entregas y servicios. La reducción pretende contener parte de esa presión y limitar el efecto del aumento de la gasolina sobre otros productos.










